"Escribid con amor, con corazón, lo que os alcance, lo que os antoje. Que eso será bueno en el fondo, aunque la forma sea incorrecta; será apasionado, aunque a veces sea inexacto; agradará al lector, aunque rabie Garcilaso; no se parecerá a lo de nadie; pero; bueno o malo, será vuestro, nadie os lo disputará; entonces habrá prosa, habrá poesía, habrá defectos, habrá belleza." DOMINGO F. SARMIENTO



sábado, 4 de diciembre de 2010

“LO QUE TENIA PARA DECIR, LO HE DICHO”

Estoy más convencido que nunca. Aunque parezca increible, en cada momento trascendental de la historia de la humanidad, ha habido siempre un italiano presente.
A cuatro años de su desaparición, hoy quiero recordar, tal vez, la más grande periodista italiana de todos los tiempos: la Señora Oriana Fallaci.
Ella había nacido en Florencia el 29 de junio de 1929, en los años del fascismo di Mussolini. A los 14 años ya formaba parte del Movimiento Partisano che combatía contra los nazi fascistas. En el ’51 publicaba su primer artículo para “L’Europeo”. En el ’56 llegaba por primera vez a los EE.UU. Desde aquel momento en adelante, allí donde los acontecimientos ponían una bisagra en la historia mundial, allí estaba Oriana Fallaci para entrevistar a los protagonistas.
Habia entrevistado entre otros, figuras del calibre del director de la Cia, William Colby; el primer ministro paquistaní, Ali Bhutto; el iraní Ayatollah Khomeini, concentrándose sobre el rol de figuras dominantes del sistema político internacional.
También la segunda guerra mundial, la guerra de Corea y la de Vietnam, la vieron formando parte de los enviados especiales de la prensa externa sobre el frente mismo de batalla.
Como escritora, con sus 12 libros, Oriana vendio más de veinte millones de copias en todo el mundo.
El día después del atentado terrorista a las Torres Gemelas, yo llegaba al Aeropuerto "Leonardo Da Vinci" de Roma, Italia. Pocos días después, precisamente el 29 de septiembre de 2001, el Corriere della Sera publicaba el artículo que más me ha golpeado de la Fallaci: “La rabbia e l’orgoglio” (La rabia y el orgullo). Después saldría a la venta el libro que terminaba con este maravilloso colofón: "Stop. Aquello que tenia para decir lo he dicho. La rabia y el orgullo me lo han ordenado. La conciencia limpia y la edad me lo han consentido. Ahora basta. Punto y Basta."

Por lo que se refiere a la Argentina, la Guerra de Malvinas la había traido a estas tierras a entrevistar al Jefe de la Junta Militar, el General –ítalo argentino- Leopoldo Fortunato Galtieri.
La notable periodista italiana –entonces representando a la revista española “Cambio 16”- se encontraba con Galtieri poco antes de la batalla final en las islas irredentas. Junio de 1982.
He aqui un importante fragmento de ese memorable reportaje, al que se agrega la entrevista que le haria Bernardo Neustad a la Fallaci, en 1983.

Presidente Galtieri –iniciaba asi la periodista- cuando Ud. piensa en lo que organizado, y aludo a los centenares de jóvenes que han muerto en combate, a los centenares que pueden todavía morir, soldados de reemplazo, marineros imberbes, pilotos en la flor de su edad, y aludo también al nuevo detonador de la tercera guerra mundial que se ha encendido en esta parte del planeta, y como si todavía no fuera suficiente en el Oriente Medio y el Golfo Pérsico sobre los que temblar, también tenemos el Atlántico Sur, ¡maldición!, dígame, ¿no le sucede nunca preguntarse si valía la pena, decirse -a lo mejor- hemos cometido un error, en una palabra Ud. no se arrepiente jamás?
Con el rostro trémulo por la sorpresa, Galtieri responde lacónicamente: No, señora periodista. No.
Comenzaba así, tal vez, la más dura batalla a la cual fue sometido el jefe de la Dictadura Militar argentina, que parecía no querer comprender la cercana derrota contra los ingleses. El general trataba de explicar al mundo porque no quería siquiera pronunciar la palabra derrota: No señora periodista. Yo soy mucho más optimista que Ud. Ni aunque cayera Puerto Argentino me preguntaría si valía la pena haber hecho aquello que he hecho, y todavía menos diría haber cometido un error. ¿Recuerda cuando en la Segunda Guerra Mundial los ingleses fueron derrotados en Dunkerque? Bien, en 1945 estaban en Berlín. En otras palabras, ni aún la caída de Puerto Argentino significaría el fin del conflicto y nuestra derrota: cualquier argentino se lo diría. Señora periodista: hace 149 años que los argentinos denunciaron la agresión cometida por los ingleses en 1833 cuando nos robaron las islas, y son 17 años que intentamos recuperarlas por las vías diplomáticas o sea al revés de las Naciones Unidas. Si el 2 de abril no las hubiéramos recuperado militarmente, lo mismo habría sucedido en abril o en mayo o en junio del próximo año, o en uno de los próximos años. La colonización inglesa no podía continuar.
La Fallaci no aflojo y contraataco: Señor presidente, con todo el territorio que tenéis, esta bella tierra, este terreno fértil, esas costas inundadas de sol, es un poco difícil entender por qué se intentaría comprar un pedazo de tierra sobre dos islotes desolados y desiertos, donde nadie quiere vivir, fuera de los pingüinos, las ovejas y los 1.800 ingleses habituados al frío y a la niebla. Pero hablando de colonización, ¿Ud. es italiano, verdad?
Tratando de mantener la sangre fría e ignorando donde apuntaba aquella pregunta el General responde: Si, señora periodista, desciendo de italianos. Mis abuelos eran italianos. Mi abuelo de Génova y mi abuela de Calabria. Vinieron aquí con las oleadas de inmigrantes que se produjeron al comienzo de siglo. Eran obreros pobres, pronto hicieron fortuna.
Después se desencadenaba una esgrima en torno a la colonización –de los inmigrantes europeos- en Argentina, comparándola con la ocupación de las islas por parte de los ingleses. Poco a poco Oriana empujaba a Galtieri contra las curda y disparaba la pregunta, formulada por todos, pero que ningún periodista argentino osaba hacer, por miedo o benevolencia: Señor presidente, yo sé que aquí los niños crecen aprendiendo que el verdadero nombre de las Falklands es Malvinas, y que las Malvinas son argentinas. Sin embargo, ninguno de sus predecesores se atrevió a la ocupación que Ud. ordenó hace dos meses. De ahí la pregunta que se formulan todos: ¿por qué Galtieri ha hecho aquello que otros no hicieron, ni intentaron, ni pensaron? ¿Cuál era la necesidad imperiosa, el deseo vital, de provocar una guerra?
Galtieri ensayo una respuesta poco convincente, que le dio el pie a la periodista florentina para repreguntar: Yo creo que hablar de sentimientos del pueblo, desgraciadamente, encubre, casi siempre, verdades menos nobles: intereses políticos, intereses económicos, intereses militares o, más directamente, los intereses personales de quien manda. Por lo tanto le pregunto: ¿no podría ocurrir que aquellos islotes representaran a sus ojos un medio fácil para unir a un país dividido e infeliz, hacerlo olvidar una inflación que es tan irrefrenable como grotesca, y una deuda externa monstruosa, que hoy asciende a 36.000 millones de dólares, o sea del fracaso político y económico del régimen militar que Ud. representa?
Nervioso y balbuceante, el General no podía creer lo que estaba sucediendo..en su propia oficina! Después de un momento de duda ensayo otro argumento que pareció mas una amenaza que una respuesta: Señora periodista, acepto su razonamiento porque Ud. es una periodista, señora periodista. De otra manera, no le permitiría que me dijera estas cosas, se lo aseguro. Porque ofenden mis principios, mi buen nombre, mi carrera militar, todo aquello que yo he protegido más que mi propia vida. Jamás he hecho un cálculo frío como del que Ud. me acusa, jamás. La deuda externa de 36.000 millones de dólares y la inflación galopante no tiene nada que ver con las Malvinas. Es más, puedo asegurarle la inflación aumentará debido a los gastos bélicos. Es verdad que las Malvinas han servido para unir a los argentinos, pero la idea de obtener esto a través de la guerra jamás ha cruzado mi mente, se lo juro.
Sabiendo que el hombre estaba herido y sudaba frio, la Fallaci se refería a la historia: Bien, pero muchos otros han tenido tal idea. La historia enseña que cuando las cosas van mal en una sociedad, en un país, aquellos que están en el poder hacen la guerra: así el pueblo se excita completamente y olvida los fracasos, los golpes, los crímenes de quienes gobiernan. En 1940 Mussolini entró en guerra por estas razones, no sólo por su megalomanía. ¿A propósito, también esta comparación le ofende?
Ahora la respuesta del militar fue no solo lacónica sino dura: Sí señora periodista. Me ofende mucho.
Para distender la situación, la periodista hace una inteligente maniobra de envolvimiento sobre la presunción de los militares argentinos que los ingleses jamás vendrían de tan lejos a hacer la guerra en el Atlántico sur: ¿Pero señor presidente, sus diplomáticos, no le advirtieron que la Thatcher iba a reaccionar como lo hizo? ¿O es que, perdóneme Ud. el paréntesis un poco frívolo, Ud. fue motivado por la idea que una mujer no iba a entrar en guerra? Porque en tan caso, debo recordarle que Indira Gandhi y Golda Mier han aceptado sin dudar sus guerras. Y las ganaron.
Incomodo, Galtieri trata de adoptar una actitud galante: No, no. Le aseguro que jamás me ha influenciado ningún machismo latino. Por otra parte, si dijere lo contrario, la ofendería también a Ud. señora periodista.
Cuando parecía que la entrevista decaía, la escritora volvió a la carga con el cálculo de la guerra, por parte de la Junta Militar argentina: Tampoco la Sra. Thatcher tiene una alta opinión sobre Ud., señor presidente. Lo define como un tirano fascista. Pero ocupémonos de otro cálculo equivocado: la ilusión de que los Estados Unidos no apoyarían a Gran Bretaña. Comprendo la amargura, y también la rabia que tiene contra los norteamericanos, ¿pero no sabía que la Gran Bretaña es uno de los miembros más importantes de la OTAN?
La extensa respuesta de Galtieri fue sintetizada, sobre el final, reconociendo amargamente: Tanto para mí como para el pueblo argentino, la actitud de los norteamericanos se define en una palabra: Traición.
La Fallaci decide redoblar la apuesta: ¿Lo dice sólo por los norteamericanos o también por los europeos? Porque también os sentís incomprendidos y traicionados por los europeos. ¿O me equivoco?
Galtieri baja la cabeza y contesta: Es cierto, no esperábamos que nos castigaran con sus sanciones.
La periodista se apura a aclarar: El gobierno italiano las ha retirado. Aunque sea por levantina ambigüedad, se ha negado a renovarlas. Y si bien tal decisión fue determinada por cínicos intereses de partidos políticos, y si bien la condena de vuestra intervención militar fue soslayada, supongo que Ud. siente mucha gratitud hacia los italianos.
Fría como el hielo sonó otra vez la respuesta del General: Siento benevolencia, señora periodista. Benevolencia, nada más que benevolencia.
La preocupación de la Fallaci la obligaba a inquirir sobre las armas provistas desde el bloque oriental: Señor presidente, vuestra cruzada antisoviética parece haber terminado. Los soviéticos parecen ocupar en vuestro corazón el puesto de los norteamericanos, y es notorio que el embajador de Moscú en Buenos Aires ha visitado más de una vez a Ud. y a los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores. ¿Aclaremos esta cuestión, aceptaréis las armas soviéticas o no?
Con la mirada azul y helada Galtieri afirmaba: Si llegamos a un momento en que se haga necesario, sí la aceptaremos. Me dirigiré incluso a ellos. ¿Señora periodista, cree que quiero suicidarme?
Oriana, serena, continúa presionando al hombre en retirada: No, no lo creo. De hecho, Ud. ha comprado armas a los abastecedores más diversos y extravagantes de los últimos días. Uno es Khaddafi que le ha dado los Exocets que le negó Mitterrand, otro es Israel, que le ha vendido Mirages y misiles. Y aparte de los países entre los que encuentra benevolencia y aparte de varios traficantes de armas que venden bombas como la droga, que Dios los maldiga, están Ecuador, Perú y Venezuela.
Dolorido por semejante “golpiza” verbal y conceptual recibida, el militar intenta salir del cerco del mejor modo posible: Estos últimos son países hermanos. ¿Pero por qué me pregunta cosas que no puedo responder por razones de seguridad?
Fallaci, retoma aliento y apunta sobre el plano político interno: Santas palabras, señor presidente, pero suenan un tanto extrañas al oírlas pronunciadas por Ud., el representante de un régimen que no sabe qué hacer de la libertad y además la mata. La suya es una dictadura, señor presidente, no lo olvidemos…¿por qué pone a uno de los jefes de aquellos asesinos como comandante del puesto de las Georgias? Hablo, tanto por poner un ejemplo, del infame capitán Astiz que ahora se hace la víctima porque los ingleses lo tienen prisionero.
La respuesta del Presidente de Facto: El capitán Astiz pertenece a la marina como 500 otros oficiales que detentan su rango y su responsabilidad. Debido a su rango y a esa responsabilidad se encontró en aquel puesto de avanzada en las Georgias cuando recuperamos las islas. Las acusaciones contra él deben ser probadas, señora periodista, y como buena demócrata Ud. debería saber que una acusación no vale sin no se la prueba con testimonios y hechos (...)
En este punto la periodista italiana decide ir a fondo y definir la partida: Señor presidente, en cuanto a libros he leído, incluso demasiados sobre esta vergüenza. Y Ud. no puede comparar los desaparecidos con los soldados que mueren en la guerra. Un desaparecido es una persona que es arrestada o secuestrada por un grupo de paramilitares porque no piensan como Ud., grupos paramilitares que Uds. inventaron y ahora no controlan más y después son conducidos a la policía militar torturados hasta la muerte y sepultado sin su nombre en cualquier fosa común o quizás lanzado al mar o al río de la Plata. Y el resto son chorradas, disculpe la brutalidad.
Galtieri, a punto de desmoronarse decidió terminar la entrevista: Señora periodista... aquí estamos, junio de 1982, para afrontar el presente y el futuro del país... Lo que paso después es historia conocida.

Cuando Oriana Fallaci retorno a la Argentina, en 1983, hacia poco que el país comenzaba a construir la necesaria y anhelada democracia. No obstante, los vestigios de la dictadura estaban aun frescos y diseminados por doquier.
En conferencia de prensa, la Fallaci, siempre frontal, discute con algunos periodistas argentinos a quienes acusa de cobardes y colaboracionistas del régimen militar depuesto recientemente.
El día después, como era previsible en esos dias, Bernardo Neustadt, el controvertido periodista -acusado de colaborar con el proceso de la Junta Militar- invitaba a la Fallaci a su programa televisivo “Tiempo Nuevo”.
Neustadt, visiblemente molesto por lo sucedido el dia anterior, desde el inicio busco tomar la iniciativa: ¿No le parece un poco injusto tratar a todos los periodistas de colaboracionistas, de fascistas y de cobardes?
Inmutable, Oriana Fallaci responde: Los que estaban ayer en el incidente de la conferencia de prensa no eran ni muertos ni desaparecidos, eran los que habían colaborado con el régimen. En un momento se me ocurrió que si a esa gente le hubieran colocado un uniforme hubiera tenido enfrente de mí a los fascistas. Pero al decir todo esto lo único que yo pretendo es ayudarlos.
Neustadt replico: ¿Pero cómo puede ayudar de esta manera? ¿Cómo puede decir que todos los que no murieron estuvieron a favor del Proceso?
Fallaci lo espeto: Le voy a explicar algo: creo que el de ustedes es un problema de educación. Una amiga argentina me comentaba hace unos días que ella había nacido cuando subía Perón al poder, ahora tiene cuarenta y un años y votó solamente una vez. Ella fue educada bajo dictaduras militares, al igual que muchos otros ciudadanos de este país.
El conductor del programa asiente con sorna: Eso no es novedad, lo sabemos todos.
Entonces ella continúa: Bueno, justamente, cuando sucede una cosa así, ¿qué pretenden? ¿Quieren que yo venga y los felicite? Puedo criticar al fascismo argentino porque soy ciudadana italiana y nací bajo el régimen fascista. La libertad no es una novedad...
Neustadt dice con indignación: Mire, sinceramente no creo que necesitemos su aprobación, pero permítame dudar de lo que dijo antes sobre ayudarnos. Me parece que en el fondo usted quiere apagar nuestras últimas luces de esperanza.
Fallaci disparo a quemarropa: Personalmente usted no me interesa absolutamente nada, señor Neustadt. A mí me interesa el público argentino.
Neustadt quiso devolver el golpe: ¡Qué curioso!, no le intereso y, sin embargo, yo daría la vida por usted, daría la vida para que pueda aclarar lo ocurrido. Para eso la traje a este programa y tuve que soportar las críticas enfurecidas de todos.
Pero la Fallaci, experimentada en mil batallas: Yo sé que a usted le interesa el personaje, la que hoy llama la atención en todos los diarios. Me trajo para fingir una liberalidad. Insisto, el episodio de ayer fue fascista. ¿Qué es el fascismo? Es prohibir al que piensa distinto, es intolerancia, es opresión. Esas personas se comportaron en forma fascista creyendo ser antifascistas. Eso es lo trágico de esta cuestión.
Neustadt, bajando el tono caia bajo el peso de los conceptos vertidos por la dama: Aunque no comparto su visión tengo que reconocer que instalar esta reflexión me parece fundamental.
La mujer continúa argumentando: Así es. La libertad se logra con educación. Es un proceso muy largo que lleva generaciones, pero cuando su evolución se corta con golpes de Estado no se logra jamás. La búsqueda de esa libertad se hace en momentos pacíficos, como espero lo sea éste que comienzan. Si pudiera rezar junto a usted lo haría, porque este momento exige un gran esfuerzo, los argentinos van a tener que llenarse de tolerancia.
Neustadt intenta enfrentarla a sus colegas periodistas argentinos: Entonces, para cerrar el tema, ¿realmente piensa que el periodismo argentino es cobarde?
La Fallaci no duda: El periodismo no se puede dejar doblegar. Sin un periodismo de régimen una dictadura no puede sobrevivir. Sin un periodismo que acepta ser censurado y a la vez autocensura, las dictaduras no existirían. Lo mismo pasa con la televisión, sin una TV que acepta ser censurada, o que se autocensura, en fin, sin una televisión de régimen, las dictaduras no sobrevivirían.
El mitico “Berny” le propone un ping pong que Fallaci acepta tácitamente: Voy a decirle dos palabras para que se identifique políticamente con una de ellas:
• ¿Liberal o anarquista?
Yo escribí un libro que se llama Un hombre para refutar las etiquetas y las esquematizaciones. Si existe en el mundo una persona que no puede ser etiquetada, ésa soy yo. Ahora, si usted me quiere acusar en el terreno filosófico de ser una anarquista... bueno, lo acepto.
• ¿Usted es atea?
Sí, no creo en Dios sino en los hombres.
• ¿Tampoco cree en la familia?
¡Sí! ¡Adoro mi familia!
• Terminó nuestro encuentro o desencuentro –dice Neustad- espero que se lleve una buena impresión de la libertad de esta noche.
¡Espero que les dure! fue el deseo de la periodista.
La vamos a mantener, se lo prometo.

A pesar de continuar expresando opiniones anticlericales y declarándose en “La forza della ragione (La fuerza de la razon) "atea-cristiana", declaro públicamente su admiración hacia papa Benedetto XVI, que la recibió en Castel Gandolfo, en audiencia privada el 27 de agosto de 2005.
El encuentro debía mantenerse en secreto, pero la noticia fue hecha pública tres días después de la reunión, los contenidos del coloquio no fueron nunca revelados.
La Fallaci murió, en la capital de la Toscana, el 15 de septiembre de 2006 a los 77 años, debido al tumor que por años la había golpeado.

Yo, parafraseando a la Fallaci digo, con todo mi respeto: Gracias por esta leccion de libertad y democracia. Aquello que tenia para decir, lo ha dicho.

viernes, 22 de octubre de 2010

EL ARQUITECTO

Por Philibert de l'Orme

EL ARQUITECTO
VESTIDO COMO UN HOMBRE DE CIENCIA, ES CULTO EN EL ACTO DE SALIR DE UNA CAVERNA, LUGAR DE CONTEMPLACION.
CON UNA MANO LEVANTA LA CAPA, PARA TENER COMPLETA LIBERTAD DE MOVIMIENTO; EN LA OTRA TIENE UN COMPAS EN TORNO AL CUAL ESTA ENRROLLADA UNA SERPIENTE, SIMBOLO DE MEDIDA Y DE PRUDENCIA.
ASI DOTADO, EL ARQUITECTO AVANZA HACIA UN ARBOL DE PALMA, QUE REPRESENTA SU GLORIA, PERO PODRA ALCANZARLO SOLO SI SABRA EVITAR LAS INSIDIAS QUE LO CIRCUNDAN, SIMBOLIZADAS POR ESPINAS PUNTIAGUDAS PUESTAS EN SU SENDERO.
EN LO ALTO DEL GRABADO APARECEN LA CABEZA Y LOS ATRIBUTOS DE MERCURIO: EL ARQUITECTO DEBERA EN EFECTO, POSEER LA ELOCUENCIA PARA EXPONER EL PROPIO PROYECTO Y SER RAPIDO AL REALIZARLO.

EL MAL ARQUITECTO
VISTE LOS HABITOS DE UN HOMBRE SABIO Y ERUDITO, LO QUE PODRIA ENGAÑAR A LOS IGNORANTES, PERO PROCEDE CON INCAUTO APURO: SE HINCA EN LAS ESPINAS, TROPIEZA CON LAS PIEDRAS, ESTA CIRCUNDADO POR CRANEOS DE BUEY QUE SIMBOLIZAN OBTUSIDAD DE INTELIGENCIA.
ESTA REPRESENTADO SIN OJOS PARA INDICAR QUE NO PUEDE COMPRENDER LA VERDAD; SIN MANOS, PARA SIGNIFICAR LA IMPOTENCIA; PRIVO DE OREJAS CON LAS CUALES ESCUCHAR LAS ADVERTENCIAS DE LOS OTROS.
NO TIENE SIQUIERA NARIZ, CON LA CUAL PODRIA AL MENOS PERCIBIR LO QUE ES BUENO, PERO SOLO UNA BOCA PARA HABLAR SIN CUIDADO Y PARA CALUMNIAR.
EL PAISAJE QUE LO CIRCUNDA ESTA DESNUDO, CON UN CASTILLO SOBRE EL FONDO QUE ES LA CARICATURA DE UN EDIFICIO TARDOGOTICO. (EL ESTILO QUE DE L’ORME CONSIDERABA HABER DESTRUIDO).


EL BUEN ARQUITECTO
ESTA VESTIDO COMO UN HOMBRE DE CIENCIA PERO SU PORTE REFLEJA SU CARÁCTER. ESTA DOTADO DE TRES OJOS: EL PRIMERO PARA CONTEMPLAR A DIOS Y AL PASADO, EL SEGUNDO PARA ESTUDIAR EL PRESENTE Y CONDUCIR SU TRABAJO CON SABIDURIA, EL TERCERO PARA PREVER EL FUTURO Y CUIDARSE DE LAS ACUSACIONES Y DE LAS CALUMNIAS QUE LE SERAN DIRIGIDAS. TIENE CUATRO OREJAS, PARA INDICAR QUE ES NECESARIO QUE EL ARQUITECTO ESCUCHE MAS DE LO QUE HABLE, Y CUATRO MANOS, CON LAS CUALES PROCEDER EN SUS ESTUDIOS Y DAR EJECUCION A SUS OBRAS. EN LA MANO EL TIENE UN ROLLO QUE OFRECE AL JOVEN DISCIPULO QUE SE LE ACERCA CON ARDOR, EMPUÑANDO UN ROLLO SIMILAR. SUS PIES ESTAN ALADOS PARA POSIBILITARLE REACCIONAR RAPIDAMENTE. SU LUGAR ES UN JARDIN RICO DE ARBOLES DE FRUTO: DETRÁS DE EL HAY UN CUERNO, QUE SIMBOLIZA LOS TESOROS DE SU SABIDURIA, Y A LA DERECHA, EN PRIMER PLANO, LA SURGENTE DEL CONOCIMIENTO. LOS EDIFICIOS DEL JARDIN TIENEN FORMAS CLASICAS: A LA DERECHA ESTA EL TEMPLO DE LA PLEGARIA, EN EL CUAL EL ARQUITECTO DEBERA FRECUENTEMENTE RETIRARSE PARA DEDICARSE A LA CONTEMPLACION, SOBRE EL FONDO UN ARCO EN RUINAS, QUE REPRESENTA LA ANTIGÜEDAD CLASICA; EN EL CENTRO ESTAN UN PALACIO DE ORDEN RUSTICO Y UNA IGLESIA CON CUPULA.

"ARQUITECTURA EN GERMEN"

Titulo original "ARCHITECTURA IN NUCE" de Bruno Zevi

 
La critica y por ello la historia de la arquitectura no sirven solo para hacer revivir el pasado y a consagrar la obra de algunos artistas contemporáneos: ellas deciden los modos mismos del ambiente antiguo y moderno”
Bruno Zevi


Definición de arquitectura
Las tres condiciones de la buena arquitectura postuladas por Vitruvio, sobre la base de las fuentes griegas, y parafraseadas por la mayoría de los teóricos de la arquitectura, no disipan el eclecticismo del termino.
Si la arquitectura exige la firmitas, la utilitas y la venustas para juzgar el valor o para componer la historia se opera una tripartición entre los fenómenos sociales y su representación edilicia, los datos técnicos y los resultados estéticos.
Puestos sobre el mismo plano, estos tres aspectos de la arquitectura dan lugar a tres historias, ciertamente legitimas pero incongruentes.
* El considerar la arquitectura bajo el perfil de la firmitas conduce a una historia de la ingeniería, generalmente de carácter evolutivo, en la cual se confiere trascendental importancia a los periodos de mayor inventiva técnica, como el romano, el gótico y el moderno, disminuyendo aquellas épocas en las cuales la problemática constructiva aparece atenuada.
* El valorar la arquitectura según el cotejo con la utilitas – sea ese de orden practico funcional o simbólico - lleva a establecer una escala de juicio relacionada con las virtudes de las exigencias de contenido: políticas y sociales, religiosas y laicas, colectivas e individuales, que representan.
* El peligro de una critica fundada sobre la mera venustas es caer en abstracciones figurativas como proporciones, ritmos, equilibrio entre llenos y vacíos, euritmias (1), valores cromáticos, de iluminación, atmosféricos, táctiles: una historia de formas sin contenidos y humanas implicaciones.
En las multiformes definiciones de Arquitectura que se consiguen en los tratados y, en general, en la literatura antigua y moderna se registra la preocupación por responder a tres preguntas:
1. Que cosa expresa la arquitectura, que representa y con que símbolos?
2. La arquitectura se identifica con sus objetivos prácticos y con la técnica constructiva, o bien, en cuanto arte se disuelve de estos lazos?
3. Existen caracteres que distinguen la armonía arquitectónica, leyes intrínsecas al lenguaje de la arquitectura?
Esquematizando, las principales respuestas a estos interrogantes pueden ser agrupadas así:

a. Definiciones culturales, psicológicas y simbolistas

La arquitectura según estas interpretaciones tiene valor en cuanto representa los sistemas de vida, las costumbres, la organización social, las aspiraciones de los distintos pueblos en diversas épocas.

“La arquitectura es el campo mas propicio en el cual el genio de un pueblo se puede explicar…” (Horace Walpole)
“Yo me encolumno entre aquellos que tienen la arquitectura como el arte de construir los edificios según las necesidades civiles y sagradas de los pueblos, e di adornarlos de manera que el ornamento indique la significación y el uso al cual son destinados” (Pietro Selvatico)
“La arquitectura es el registro de la historia de la humanidad” (Honore de Balzac)
“La arquitectura es esencialmente un arte cooperativa…ella debe expresar en cada periodo las condiciones de un pueblo como un todo, no solo el nivel de cultura que los mas aggiornados han alcanzado” (T. S. Attlee)
“La buena arquitectura es probablemente la manifestación externa, definitiva y satisfecha, del arte de vivir” (C. y A. Williams-Ellis)
“La arquitectura parece ser el arte mas grande porque ella es un arte de la comunidad…Cuando deviene el especializado producto del genio de un hombre, como en el siglo XV y en el nuestro, su declinación es inevitable” (R.A. Cram)

b. Definiciones funcionalistas y tecnicistas 
La arquitectura, según estos criterios, depende del objetivo practico del edificio, de los materiales y métodos constructivos.

“Seria mucho mejor que el arquitecto se equivocase en los ornamentos de las columnas, en las medidas y en las fachadas antes que en las reglas fundamentales de la naturaleza que se relacionan con la comodidad, el uso y la ventaja de los habitantes; la decoración, la belleza, el enriquecimiento de los alojamientos solo sirven para satisfacer los ojos, pero no aportan algo útil a la salud y a la vida humana. No comprendéis que un error en la distribución y en la función de un local hace tristes, enfermos y desagradables a los habitantes?” (Philibert de l’Orme - 1576)
“La belleza de una construcción no reside en perfeccionamientos acercados por una civilización o una industria muy desarrolladas, sino en el empleo juicioso de los materiales y de los medios a disposición del constructor” (E. Viollet –le- Duc)
“La estructura es la lengua madre del arquitecto…quien esconde una estructura priva el mismo del único legitimo bello ornamento de la arquitectura; quien esconde una pilastra comete un error; quien construye uno falso comete un crimen” (Auguste Perret)

Contra tal determinismo utilitario o tecnicista se alzan las voces de numerosos estudiosos:

“La arquitectura no consiste en otra cosa que en el ornamento agregado al edificio” (John Ruskin)
“La arquitectura es la poesía de la construcción…esta basada sobre la construcción pero es algo mas, como la poesía es algo mas que la prosa” (Thomas Jackson)
“La arquitectura comienza donde termina la función” (Edwin Lutyens)
A la encendida ecuación de August Perret: CASA = MAQUINA DE HABITAR, Le Corbusier ha yuxtapuesto la evocativa definición purista: “La arquitectura es el juego sabio, correcto y magnifico de los volúmenes bajo la luz”.

c. Definiciones lingüísticas 
la investigación de leyes determinantes de la expresión arquitectónica esta en la base de las interpretaciones formalistas, abstracto-figurativas, puro-visibilisticas y fisio-psicológicas.
“La arquitectura no es otra cosa que el orden, la disposición, la bella apariencia, la proporción de las partes entre ellas, la conveniencia y la distribución” (Michelangelo)
“La arquitectura es una ciencia intelectual y practica dirigida a establecer con el raciocinio el buen uso y las proporciones de los artefactos” (Carlo Lodoli)
“En la arquitectura operan leyes en gran parte matemáticas y todas científicas” (Kerr)

Este esquemático sumario de definiciones justifica la observación de Camilo Boito: “La arquitectura es entre todas las artes del diseño la mas aburrida de sentir hablar”

La definición espacial 
En sustancia ella se puede conseguir también en los tratadistas antiguos. El concepto de utilitas, de funcionalidad practica, de “habitabilidad” de la arquitectura esta presente en Platón, en Aristóteles, en Vitruvio, en el “cahier de notes” de Villard de Honnecourt del siglo XIII, esta vivo durante el Renacimiento, en Alberti y en Vasari, en Serlio y en Palladio, e indica con propiedad la característica de la arquitectura de preparar ambientes, de cerrar espacios adaptados para la vida de los hombres; el concepto de “organismo”, se puede encontrar ya en el tratado de Filarete y, con extrema claridad en Francesco di Giorgio Martini, en las teorías de Leonardo y en las geniales intuiciones de Michelangelo, alude a la complejidad del fenómeno arquitectónico como la perspectiva y la proporción, desde Brunelleschi a Luca Pacioli, buscan de conferir una unidad de discurso; la misma insistencia sobre la firmitas y sobre la técnica constructiva, constante preocupación de los tratadistas en éxtasis frente a las valentías estructurales de los antiguos romanos o de los maestros góticos, nace de la conciencia que el trabajo del arquitecto consiste ante todo en ofrecer un reparo, en cubrir un vacío, en destacar una porción espacial de la extensión paisajista mediante un ensamble estadísticamente valido.
El concepto del espacio como factor distintivo de la arquitectura, como lugar de su conformación al uso, esta implícito en el pensamiento de Kant y de Hegel, en la teoría de la dinámica estructural de Schopenhauer, en las meditaciones sociológicas y ambientalistas de Taine, y es explicito en los escritos orientales, particularmente en Lao Tse.
“La arquitectura nos da espacios de tres dimensiones, capaces de contener nuestras personas, y es este el verdadero centro de aquel arte…La arquitectura sola puede dar al espacio su pleno valor. Ella puede circundarnos con un vacío de tres dimensiones y el placer que puede traernos es un regalo que solo la arquitectura puede darnos…nuestras mentes están por habito fijas sobre la materia tangible, y nosotros hablamos solo de eso que captura nuestro ojo; a la materia se da forma, el espacio viene por si. El espacio es un “nada” –una pura negación de lo que es solidó- y por ello no lo cuidamos. Pero a pesar de ello el espacio opera sobre nosotros y puede dominar nuestro espíritu; una gran parte del placer que recibimos de la arquitectura…surge en realidad del espacio…El arquitecto lo modela como un escultor la arcilla, lo diseña como obra de arte; busca en suma por medio del espacio de suscitar un determinado estado de animo en quienes “entran” en el…en la belleza de cada edificio el valor espacial, que se dirige a nuestro sentido de movimiento, tendrá una parte de primaria importancia” (Geoffrey Scott – 1914)
“El edificio no es mas un bloque de materiales de construcción para tratarse artificialmente desde afuera, a modo de escultura. El ambiente interno, el espacio en el cual se vive es el gran hecho del edificio –El ambiente, que debe estar expresado en el exterior como espacio contenedor” (Frank Lloyd Wright – 1928)
La definición ARQUITECTURA = ARTE DEL ESPACIO aparecida durante el ultimo siglo todavía es pasible de equívocos que alteran radicalmente su significado.
La misma plurivalencia de la noción de espacio exige que sea caracterizado analíticamente como arquitectónico.
Seria oportuno distinguir la actual interpretación espacial de la arquitectura de aquellas tradicionales examinando los siguientes problemas:

a) Artes del espacio, artes del tiempo, espacio-tiempo
Es evidente que la moderna acepción del espacio arquitectónico no tiene nada común con la anacrónica división de las artes en espaciales y temporales, según la cual la arquitectura seria un arte estática e inmutable, mientras la música, por ejemplo, viviría en el tiempo, en el flujo dinámico, en la sucesión.
El espacio arquitectónico no es fijo ni rígido: es el espacio-tiempo que se experimenta en la dinámica lectura de las secuencias arquitectónicas. Aquel que lo entienda como extensión pura, materialidad, realidad inamovible, se referirá a una noción tradicional a una categoría metafísica del conocimiento cuya inconsistencia ha sido suficientemente demostrada en el terreno científico y filosófico.
El proceso de percepción visiva, estudiado por Hildebrand y aquel de Schmarsow, son indispensables para la percepción de los espacios cuya vida se desarrolla y por tanto se comprende solo en un procedimiento temporal, a través del movimiento. Por ello ninguna reproducción grafica o fotográfica de un edificio puede sustituir la experiencia espacial, y también la representación cinética de un film no recoge mas que una de las infinitas sucesiones mediante las cuales se puede gozar un espacio.
“La configuración del espacio se explica con el movimiento…Para comprenderla estéticamente, debemos participar del sentimiento de este movimiento” (Volkelt–1876)
John Dewey, en su libro “El Arte como experiencia” de 1934, precisa con claridad:
“Las estructuras arquitectónicas ofrecen la perfecta de la separación de espacio y tiempo en las obras de arte. Si existe alguna cosa como esto es un edificio. Pero también una pequeña cabaña no puede ser materia de percepción estética si no intervienen cualidades temporales…el turista apurado no tiene una visión estética de Santa Sofía o de la Catedral de Rouen mas que cuanto pueda ver un automovilista que viaja a cien kilómetros por hora. Se debe mover en torno, dentro y fuera, y, a través de repetidas visitas, dejar que la estructura se nos presente gradualmente bajo varias luces y en conexión con humores diversos”.
La idea de “leer” un edificio como podemos leer a Milton o Dante, recavando en el sucederse de los ambientes una alegría análoga a aquella que se trae de la continuidad de las estrofas y de los cantos, penetra en la mente humana solo con notable fatiga, pues impone sacarse de encima preconceptos relacionados con la estaticidad, la cristalización inexorable, la imperturbable fijeza, atribuidas por siglos a la arquitectura.
Téngase en cuenta que la educación para la lectura de un edificio es tal vez mas compleja que aquella necesaria para entender un poema o un romance, desde que los versos, los periodos, las frases de las cavidades espaciales no son ordenados en modo inequívoco por el autor, pero deben ser recompuestas por el observador según numerosas, y en realidad infinitas, secuencias.
Si un edificio es concebido para una sola lectura o, peor aun, si no exige ni siquiera una lectura pero se agota en una estática visión, será de un diseñador de perspectivas y, al limite, por un escenógrafo, no ya de un arquitecto.

b) Espacialidad figurativa y espacio arquitectónico
el difundido asunto que la pintura se vale de dos dimensiones, la escultura de tres pero solo en sede plástica, y la arquitectura de tres pero en el orden espacial, es en verdad una simplificación. (…) en este sentido es justa la critica de quien rechaza referir el espacio solo a la arquitectura razonando que la espacialidad es una categoría universal de la actividad artística.
La diferencia entre el espacio arquitectónico y aquel de las artes figurativas no se referencia con un principio a priori definible con una ampliación matemática de coordenadas o con nuevas estructuras geométricas, ni siquiera implica una calificación del objeto arquitectónico en si, (…) se precisa en cambio en la experiencia del crear, del vivir y del contemplar los ambientes edilicios.

c) Espacio físico y espacio artístico
La constatación fenomenológica de la diversidad entre el espacio “virtual” de la pintura, aquel cerrado e impenetrable, “cúbico convexo” de la escultura y aquel “vacío, cúbico cóncavo” de la arquitectura, ha sido repetidamente tachado de materialidad.
La distinción entre “construcción” y “arquitectura”, building y architecture, prosa y poesía arquitectónica, se reduce a aquella entre espacio físico y espacio arquitectónico: sea la construcción como la arquitectura, ofrecen la experiencia de las cavidades físicas y existen por ellas, pero mientras la primera se agota en la material representación del espacio, la arquitectura lo vuelve a plasmar, lo altera, lo expande y lo comprime, lo carga de tensiones o lo enrarece, lo hace monolíticamente continuo o viceversa, lo infringe, lo parte, lo desgarra, calificándolo a través de la luz en infinitas imágenes aptas para trasfundirlo en grotesca fealdad como en atmósfera mágica, trémula y graciosa.
El arquitecto modela las cavidades, las agrede como el escultor a la arcilla y al mármol, pero con el peculiar procedimiento de plasmarlas desde el interior teniendo en cuenta las infinitas direccionalidades que el observador deberá pues recrear para leerlas completamente.
El espacio arquitectónico no es ni físico ni trascendental: es simplemente el punto de aplicación, el objeto preeminente, el lugar en el cual se encarna la realidad, la imagen de la Arquitectura; y resultara prosa o poesía, negatividad expresiva o elevadísima lírica, según quien lo informa y lo modula.

d) Categoría y personalidad espacial
la diferencia que hace irreconciliables las teorías tradicionales del espacio, especialmente la Raumgestaltung (2) elaborada por Schmarsow, Sorgel y Adler, y la interpretación actual tiene que ver con la relación entre el “concepto” de categoría del espacio y la concreta personalidad artística.
Berenson dice, a propósito de las investigaciones de Schmarsow y sus secuaces: “Los escritos de arte de los críticos dotados de mentalidad alemana han siso mas o menos dedicados a discutir la determinación espacial, el llenado del espacio, la deformación espacial, esto y aquello espacial…Esta preocupación ha conducido a un culto del espacio en abstracto, y a fantásticas interpretaciones…El lío de los críticos de mentalidad alemana es que ellos no parecen nunca tomar el arte como una experiencia”.
En antitesis a la Raumgestaltung y a sus múltiples derivados, el espacio arquitectónico despunta cada atributo mítico, atemporal, simbólico de revelaciones o de aspiraciones incorruptibles, eternas e inmutables, y junto cada lazo mecanicista.
Reviste en cambio un mas vasto significado fenoménico: comprende e interpreta los contenidos sociales y los factores técnicos de la arquitectura, expresándolos en valores de arte conmiserados al genio del arquitecto.

e) El espacio en las fachadas y en los volúmenes de la arquitectura
Una objeción reiterada y en verdad sorprendente, contra la moderna interpretación espacial de la arquitectura, se funda en la observación que el espacio no comprende solo los invasos, las cavidades edilicias, sino se lo encuentra también en las fachadas y mucho mas en los volúmenes; para decirlo en modo paradojal, que hay una “internidad” espacial también en los externos arquitectónicos.
Seria de verdad extraño que así no fuese y que las fachadas fuesen consideradas bajorrelieves repelentes de la atmósfera, la profundidad, el tiempo.
Analizando las fachadas y los volúmenes por cada verso, bajo varias incidencias de luz, declinación, desde abajo o desde un avión, podrá sin excesiva dificultad traducir en clave edilicia la entera gama de valores espaciales “virtuales” y reales…Pero la comprensión de las cavidades arquitectónicas exige una diversa y mas compleja pericia.
Quien no se fatiga en adquirir la capacidad para verlas y leerlas podrá formular juicios exactos y hasta aclaratorios sobre la arquitectura, pues el arquitecto poeta se expresa no solo en la manipulación de los vacíos, sino también en los volúmenes, en las superficies, en la grafía de las molduras; sin embargo renunciara a entender la arquitectura en la matriz secreta de su integridad.

f) Identidad entre espacio interno y espacio externo
El significado del termino “urbanismo” es denso de incertezas. Comprende en efecto: la programación económica del territorio, o planificación; su reglamentación física en zonas residenciales o industriales, esquemas viarios, centros direccionales, parques, etc.; la construcción concreta, plano-volumétrica y espacial, de la ciudad.
También la arquitectura puede ser distinguida en fases análogas, en el programa económico del edificio, en la reglamentación higiénica de sus masas y de sus ambientes, y en la concreta edificación.
Pero es evidente que, en urbanismo como en arquitectura, las dos primeras fases contienen las intenciones, importantes tal vez para entender la génesis del producto y sin embargo abstractas e hipotéticas sin ello, mientras solo la tercera fase provee el objeto histórico real.
Ahora la “distinción” entre el espacio “interno” propio de la arquitectura y aquel “externo” del urbanismo esta justificado solo en un provisorio terreno didáctico, pues el vacío de una plaza o de una calle, externo respecto de los edificios que las rodean, es interno respecto de la ciudad; los edificios funcionan como divisorios o directrices de contención de las fluentes cavidades urbanas, como paredes y muebles que articulan un ambiente cerrado.
Para caracterizar una plaza o una calle, no se necesitan métodos diversos de aquellos aptos para definir las salas, las galerías, los pórticos o el patio de un edificio.
La diferencia entre espacio “interno” y “externo”, entre arquitectura y urbanismo, no concierne a la peculiaridad del objeto: la ciudad es también ella creación de espacios cerrados, obras del arquitecto.

g) Arquitectura “con” y “sin” espacio interno
Una análoga instrumentalidad didáctica ofrece la distinción entre arquitectura con espacio interno y arquitecturas privadas de el.
Se dirá que un obelisco aislado, una columna votiva, un arco de triunfo, una fuente, son obras que exceptúan la arquitectura verdadera y propia pues se miran desde afuera, como grandes esculturas, pero no se puede vivirlas en el interior; y aun el templo griego después del siglo VI no presenta espacios cerrados, dado que el acceso a la cella sacra era por regla interdicto al publico y el afecto de los arquitectos estaba concentrado sobre valores plásticos de la columnata involucrada.
La moderna definición de la arquitectura como arte del espacio no niega los aportes de las interpretaciones tradicionales, mas aun las valoriza confiriéndoles un vector unitario: en torno a l espacio todos los fenómenos políticos y sociales, las voluntades de los comitentes, las costumbres civiles, las aspiraciones religiosas, los conocimiento técnicos, objeto de las interpretaciones culturales psicológicas simbolistas, funcionalistas y técnicas, indican los presupuestos del programa espacial, la materia intrínseca bajo el perfil artístico pero de sustancial importancia en la reconstrucción genérica del hacer arquitectónico; en particular, la historia de la ingeniería, desencallada de los cepos evolucionistas y “disminuida” en los organismos espaciales, ofrece una luminosa contraprueba de la funcionalidad y de la figuratividad.
Cada interpretación, cada “modo di ver”, cada criterio de juicio, por angulado que sea, desde el sociológico al puro-visibilista, deviene una contribución concreta y preciosa para la comprensión de la arquitectura, una vez aclarada su fenomenologia.
Decía Santo Tomas: “Yo debo vaciar mi alma para que Dios pueda entrar”. El arquitecto-poeta se encuentra en un estado de animo análogo, pues la experiencia histórica prueba que el puede hacer a menos de todo – de la simetría, del equilibrio estático-visivo, de la simbología de los contrastes pintoresquistas, de la proporción y de la escala humana, de la geometría elemental, prospectiva y post-euclidea, del ornato, de la buena ejecución, en suma de cada regla o ley compositiva enunciada en relación al lenguaje de una particular época, y contradicha de otros lenguajes – pero no del espacio, del vacío animado donde, cuando Dios no penetra, entra y vive el hombre, sufre, se alegra y busca su destino.

(1) Euritmia, arte del movimiento. Euritmia significa moverse en forma bella y armoniosa. Por medio del movimiento todo contenido anímico puede expresarse. La meta es el relacionar íntimamente el sentimiento personal con el entorno; cada movimiento debe realizarse intensa y correctamente con ese fin. El movimiento se convierte en puente entre alma y mundo exterior. Existen tres tipos de movimientos: puro, el que se confunde con la palabra y el de la música. La Euritmia fue creada por Rudolf Steiner en 1911 como Arte con raíces en la Antroposofía.
(2) Raumgestaltung: decoración de interiores.

Bibliografía: “Architectura in nuce” – Bruno Zevi – Sansoni Editore – Quarta edizione aggiornata: Sansoni 1994.
Resumen traducido de la Primera Parte: Prof. Arq. Jorge Alberto Garrappa – Facultad de Arquitectura UCSF - 2010.

martes, 21 de septiembre de 2010

SIGLO XXI: REPOBLAMOS EL CAMPO?

A continuacion, la Ponencia presentada por el Prof. Arq. Jorge Alberto Garrappa, durante la “SETTIMANA EUROPEA SUL PAESAGGIO - UNIVERSITÉ D’ÉTÉ 2009 - COLLOQUI DI AROSIO SUL PAESAGGIO”, desarrollada en la Ciudad de Erba (Provincia de Como), Lombardia, Italia, entre el 26 y el 28 de Agosto de 2009.
La version original del texto en italiano fue publicada recientemente en el tomo correspondiente a la Edicion VI de este evento anual, en los Establecimientos Emile Bruylant - Societe Anonyme - Bruxelles - Belgique.
(ISBN 978-2-8027-2907-5)





SIGLO XXI: REPOBLAMOS EL CAMPO?

de

Jorge Alberto GARRAPPA

Universidad Católica de Santa Fe (Argentina)



Las grandes extinciones de las especies animales sobre la tierra, parecen lejanas, como los inmanes cambios geomorfológicos, físicos y químicos.
El hombre moderno ha cambiado su propia relación con el territorio y ha transformado el paisaje…y como!
Hoy tenemos un paisaje rural diferente, mutable, producto de las vicisitudes de la historia y de la economía del País.

El granero del mundo

Retrocediendo en la historia de América Latina, la Argentina de 1880, bajo el lema “gobernar es poblar”, se transformaba en un País agrario, productor de materias primas, ganándose el nombre de “Granero del Mundo”.
Muchos piensan que este rol le vino asignado por las potencias europeas que, entonces, mandaban en el mundo industrializado.
Hasta el diseño original de la estructura ferroviaria argentina –hecha por ingleses y franceses- formaba una suerte de “abanico” o “embudo”, cuyo vértice terminaba en el puerto exportador de Buenos Aires.
En aquella época el paisaje agrario era absolutamente diverso del actual, y los campesinos –mayormente emigrados italianos- habitaban y trabajaban en medio de aquella campaña inmensa, poco antes civilizada, en torno a pequeños caseríos y pueblos que funcionaban como soporte logístico de sus unidades productivas.
La agricultura tuvo un cambio cualitativo durante aquella revolución industrial agrícola de los siglos XVIII y XIX pero es en el siglo XX, cuando se desarrolla una agricultura de altos insumos -llamada “revolución verde”- y hacia fines del siglo XX y principios del XXI, cambia aun con el desarrollo de la biotecnología, es decir, de la ingeniería genética y la clonación.

La fiebre de las chimeneas

En 1914, durante la presidencia de Roque Sáenz Peña, la Argentina contaba 7.904.000 habitantes y, en 1947, presidida por Juan Domingo Perón, alcanzaba población de 15.894.000 personas.
Más allá del crecimiento geométrico de la población, a mediados del siglo XX, el profuso proceso industrial vaciaba el campo y llenaba las ciudades de “peones” y “braceros” que querían transformarse en “operarios”.
La “fiebre de las chimeneas” hacia mudar miles de personas y familias a los suburbios de la Capital Federal y de otras “megalópolis” como Córdoba o Rosario, en la Región Central.
Las mayores posibilidades de trabajo y bienestar se habían desplazado a los centros urbanos por lo cual era preferible ser “ciudadano” que “campesino”.
Mejor ser cirujano, abogado o ingeniero que continuar la “lucha”, de la mañana a la noche, contra las fuerzas de la naturaleza, los cultivos o la cría de animales.
Se había producido un cambio de cultura, pero no solo; el campo servía a las ciudades y a las necesidades del comercio exterior de la alimentación, mientras las ciudades rebalsaban sobre las llanuras modificando el paisaje agrario circundante.
Los propietarios de la tierra ahora residían en la ciudad mientras sus dependientes trabajaban las unidades productivas y, contemporáneamente, proveían a los ciudadanos –entre ellos sus patrones- la materia prima destinada a una alimentación que mejoraba sea en calidad sea en cantidad.
Nacían los mega-cinturones periféricos mixtos que tomarían el mote de “Gran”, así surgen el Gran Buenos Aires, Gran Rosario, Gran Córdoba, Gran Mendoza, etc.
Y en la extrema periferia, un nuevo cinturón marginal se formaba con las llamadas “villas miseria”.
La Argentina tiene una superficie de 3.761.274 Km2 y, según el censo de 2001, una población de 36.260.130 habitantes.
Cuenta en el Área Metropolitana de Buenos Aires en conjunto 11.417.630 habitantes (solo la Capital Federal: 2.768.677 y el Conurbano bonaerense: 8.684.953) mientras Córdoba sumaba 1.368.301 y Rosario 1.159.004 personas.

La diáspora ciudadana

En los últimos años, la “diáspora campesina” hacia las ciudades industriales, ha comenzado a ir en retro marcha y no por elecciones sociales, sino por un motivo bien diferente: la seguridad o mejor dicho, la inseguridad.
La explosión de “barrios cerrados” -en suburbios o zonas rurales- llamados “countryes” (cual referencia a “País” en lengua inglesa), ha hecho que los ciudadanos se conviertan en neo-campesinos y, por consecuencia, modifiquen el paisaje rural pre-existente.
También el paisaje cultural urbano ha cambiado mucho. Los centros históricos y comerciales de las grandes ciudades están contaminados, no solo por los automóviles o por el humo de las fabricas más o menos cercanas, sino por los altos índices de criminalidad urbana (robos o secuestros “express” seguidos de muerte).
A parte de esto, las calles están de tal manera invadidas por “piqueteros”, grupos de lava-vidrios, travestis, jóvenes alcoholizados y drogados –generalmente violentos-, que han hecho que los (viejos) residentes de estas zonas privilegiadas se vayan cuanto más lejos, mejor.
Aquellos que –por motivos económicos- no se pueden ir, buscan en cambio protegerse de cualquier modo.
Aun las más increíbles soluciones se han visto en los últimos tiempos como la erección de un muro, alto dos metros, a lo largo de una calle entre dos barrios de Buenos Aires!
He aquí porque muchos deciden moverse hacia el campo y prefieren hacer un buen número de kilómetros al día para ir a trabajar, pero vivir en una realidad más aceptable.

El nuevo paisaje rural

“Comprendemos el paisaje como el ordenamiento espacial impuesto o ambiente socialmente construido que combina poder político - económico con legitimación cultural que reconfigura elementos vernáculos pre-existentes con la finalidad de crear un nuevo sentido de la experiencia de lugar” (Zukin 1996).
Allí, donde antes había un cultivo variopinto, ahora hay un edificio colorido en medio de un parque bien cuidado, al lado de una autopista hipertransitada.
Como una constelación, los “countryes” se despliegan sobre la campiña verde que circunda las grandes y pequeñas ciudades industriales del País entero.
Poco a poco, la vida intra-muros de aquellos ciudadanos “emigrados”, va cambiando radicalmente: los nonos escapaban de los fantasmas de la miseria y del hambre en tercera clase de un barco hecho especialmente para transportar gente pobre, sus nietos se mudan a un “country” en búsqueda de seguridad.

En búsqueda de una vida segura

Estas actividades privadas son simultáneamente representativas de operaciones de recualificación de aéreas suburbanas no cualificadas y de la peri-urbanización de sectores medios en espacios separados de la centralidad metropolitana.
He aquí los objetivos principales de estos barrios cerrados:
• Están circundados por cintas murarías y rejas, es decir se pone de manifiesto una fuerte barrera física.
• El ingreso está restringido a personas no autorizadas, haciendo más evidente y visible la segregación urbana.
• A veces, estos complejos, son levantados en los limites mismos de “villas miseria” por lo que las diferencias sociales se hacen aun más evidentes.
• Sus habitantes buscan la homogeneidad económico-social y un estilo de vida determinado.
• Constituyen una “solución” a la problemática de la inseguridad social urbana y privatizan el espacio público.
A pesar de las previsiones tomadas por los planificadores –al diseñar el territorio- y de los inversores, la seguridad social no se puede jamás garantizar con una cinta muraria, sino con políticas sociales, educación y controles.
En la década de los ’80 había solo una veintena de “countryes” en cercanías de la Capital, veintisiete años más tarde son más de 700.
Estos proyectos ocupan más de 350 km2, o sea, 1,7 veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires.
Hasta 1991, eran bien pocos los que Vivian en estos barrios privados de manera permanente, más aun, estos edificios eran considerados y usados como “casas de campo”.
En 1994, eran cerca de 1500 las familias residentes y hoy más de 400.000 personas, de los cuales 150.000 jóvenes y niños.

En búsqueda de una vida sana

De este proceso de “traslado” y reorganización social resulta un nuevo tipo de uso sea de las ciudades sea del campo.
Se valoriza más la red menos densa del tejido urbano, las aéreas abiertas, el paisaje prevalentemente verde y la vida más serena.
Se dejan a las áreas centrales de las ciudades las funciones administrativas, el terciario, el comercial, los edificios públicos, aun cuando esto nos hace más dependientes de los medios de transporte privados o públicos, estos últimos en nuestro caso, ya obsoletos.
Otros en cambio, que no quieren vivir encerrados en las ciudades o en “countryes”, deciden comprar “chacras” cuyos antiguos cascos son refeccionados con todas las instalaciones y equipamientos modernos, para hacer la huerta, los frutales o, cultivar algún pedacito de tierra y criar hijos y nietos como en la época de los antepasados, gozando contemporáneamente de los servicios modernos.

El agro turismo

Por causa del stress que conlleva la vida moderna, la “clase media ciudadana” elige reencontrarse con el paisaje natural, descubrir la convivencia con otros, gozar de buenas comidas típicas, el folklore, perfumes y sabores diversos.
Sobre la extensión del territorio argentino la actividad se desarrolla en establecimientos de diverso tipo, escala y categoría.
Son más de 500 las estancias de alrededor de 50.000 has., campos medios, “chacras” de 1 ha.- que están activas, a veces de más de 200 años.
Algunas casas se caracterizan por la arquitectura francesa, italiana, inglesa o estilo colonial español, muy espaciosas y amuebladas con lujo.
En cada zona geográfica del País es posible encontrar tipologías diversas, según el diverso ambiente natural, desde el norte seco y cálido hasta el frio del sur oceánico, pasando por la faja central templada.
Las actividades de descanso mas requeridas van de la pesca a la caza, de los paseos a caballo al "trekking", la observación y la exploración de la naturaleza.

La alimentación

En 1920 se alcanza el punto más alto de los cambios alimentarios de la República Argentina.
Pero, obviamente, no es una cocina enteramente argentina sino una cocina de la emigración, modificada al gusto argentino.
Esto sorprendió muchísimo a los italianos que se llegaron a la Argentina y se encontraron delante a ellos sus platos típicos pero preparados en un modo diferente y con otros ingredientes.
El “boom de la soja”, desencadenado por los altos precios internacionales del producto debido a la gigantesca demanda de China, los bajos precios del ganado “en pie”, y también de la leche, han hecho posible otro cambio del paisaje agrícola.
De la cría y de la producción de leche, los productores se han desplazado hacia el cultivo de soja. Esto ha puesto de tal modo en duda la producción de carne y de leche de prever su importación en 2010.
Parece increíble, pero podría darse, si no cambian radicalmente las políticas nacionales que apuntan a aumentar los precios y el numero de “madres” y terneros a niveles históricos.

Las nuevas especies en extinción

Tanto para lanzar una ligera mirada sobre las nuevas especies en extinción, quiero decirles que estos cambios culturales y del paisaje, han también modificado la biodiversidad.
En Argentina, se ha desencadenado hace poco una epidemia de “Dengue”, la enfermedad transmitida por un tipo de mosquito egipcio.
Pero porque estos mosquitos viven entre nosotros y se multiplican para transformarse en una pandemia de gran escala?
Es verdad que la pobreza, el abandono y la negligencia oficial han contribuido, pero también porque murciélagos, ranas y sapos han casi desaparecido.
Se sabe que un sapo puede comer 15000 insectos al mes y un murciélago más de 600 al día. Porque entonces quedan tan pocos murciélagos y sapos? No hay motivos unívocos sobre el particular pero es verdad que, en nuestra infancia, estábamos habituados a ver sapos y otros insectos que devoraban los mosquitos.
Pienso que las fumigaciones masivas, para proteger los cultivos o contra los mosquitos, hayan envenenado murciélagos, sapos y ranas, mientras los mosquitos son siempre más resistentes.
Y así también con otras especies de pájaros y serpientes, en relación con las ratas, que han desaparecido y, por ende, hecho posible un peligroso desbalance biológico.
Recientemente, en la Provincia de San Luis, se ha propuesto criar e repoblar los alrededores de las ciudades con sapos como respuesta estratégica a la difusión y contagio del “dengue”.

Conclusiones

• Como se ha dicho, muchas son las causas de las migraciones sociales entre campo y ciudad y, en verdad, parece improbable que en los próximos años la diáspora ciudadana se pueda frenar.
• Paradojalmente, es la población que habita en ciudades la que tiene la decisión sobre el destino del paisaje circundante, aun cuando no conoce bien cuales sean las responsabilidades.
• Existe la certeza que se puede vivir en el campo con las comodidades de la ciudad, o sea en un barrio de “chacras” con servicios de depuración de aguas, banda ancha, televisión y telefonía satelital, protegidos por una guardia privada y lejos de “grupos sociales marginales”.
• Desde el momento en que un terreno, de alrededor de 4000 m2, puede costar más de 130.000 dólares, el sector inmobiliario y de la construcción presionaran fuertemente para dar continuidad a estos proyectos de los cuales obtendrán grandes ganancias.
• Cierto es que la falta de políticas de Estado, de protección del paisaje y del medio-ambiente, hará siempre más difícil decir que no a grandes inversiones económicas que persiguen solo el provecho.
• La transformación de la estructura paisajística, se debe no solo a la creciente ocupación territorial por urbanizaciones, sino por el incremento de la frontera agrícola asociado al monocultivo de la soja.
• Por consecuencia, la fragmentación del paisaje, la pérdida o reducción de hábitat, es la causa principal de la extinción de especies en los últimos tiempos.
• Seria por ello optimo lograr un equilibrio entre ciudad y campo mediante una descentralización industrial combinada con políticas sociales de redistribución de los recursos naturales y de la riqueza económica.
• La carencia por años, de leyes que protejan el patrimonio natural, ha hecho posible que grandes grupos económicos multinacionales, se lleguen al sud de la Argentina con motivo de apropiarse de la gestión del agua que, según los expertos, faltara en muchas zonas geográficas en los próximos años.
• Finalmente, otra “espada de Damocles” esta sobre la cabeza de los argentinos que ven como se está alejando la plataforma continental de las Islas Malvinas a 350 millas en torno al archipiélago e Inglaterra podría hasta pretender controlar un buen pedazo de la Antártida.

A esta altura...que harán los argentinos? Que será del estupendo paisaje de la Tierra del Fuego, de la Patagonia y del partido turístico y agro turístico que podrían sostener y potenciar?
Volveremos a repoblar el campo?

RESUMEN

“SIGLO XXI: REPOBLAMOS EL CAMPO?”

El relator realiza una intervención interesante cuyo título representa bien el gran cambio que la Argentina está en tren de abordar, donde el mundo agrario fuerte y aferrado al pasado, se encamina a sufrir una transformación producida por la historia y la economía de este país y de otros países de la América del Sur.
La Argentina estaba considerada, en 1880, el “Granero del Mundo”. El anhelo de un nuevo desarrollo había comenzado a ser difundido en 1914 y el campo llenaba la ciudad de mano de obra y jornaleros que, en adelante, se volverían obreros.
Los mega-cinturones suburbanos tomarían el nombre de “Gran”, naciendo así el Gran Buenos Aires, Gran Rosario, Gran Córdoba,…
Durante los últimos años del Siglo XX, apenas pasado, no había más paisanos yendo a la ciudad, pero hay una “retro marcha”, no por elección social, sino por una razón diferente: la seguridad y un nuevo modelo de vida. Así el campo cambia también él. Los abuelos, de estas nuevas generaciones de ciudadanos, escaparon de los fantasmas de la miseria y del hambre en tercera clase, hoy sus descendientes se mudan a un “country” en busca de una vida mejor.
Existe una reorganización social de la utilización de las casas y viejos cascos de estancias que son refuncionalizados con todas las instalaciones modernas, para luego hacer huertos, plantar frutales, cultivar un trozo de tierra en beneficio, al mismo tiempo, de la crianza de los niños como en la época de sus antepasados.
He aquí la nueva Argentina, por una protección diferente del paisaje, como la presenta el relator ítalo-argentino.