"Escribid con amor, con corazón, lo que os alcance, lo que os antoje. Que eso será bueno en el fondo, aunque la forma sea incorrecta; será apasionado, aunque a veces sea inexacto; agradará al lector, aunque rabie Garcilaso; no se parecerá a lo de nadie; pero; bueno o malo, será vuestro, nadie os lo disputará; entonces habrá prosa, habrá poesía, habrá defectos, habrá belleza." DOMINGO F. SARMIENTO



miércoles, 26 de julio de 2017

LA INCOMPARABLE BELLEZA DE "LA ROTONDA"

Por Jorge Alberto Garrappa

“Tal vez nunca el arte de la arquitectura ha alcanzado tal grado de magnificencia” escribió J. W. Goethe después de visitarla, en 1786. 
Durante 500 años, la Villa propiedad de Monseñor Paolo Almerico Capra encargada al Arquitecto Andrea Palladio en 1570, ha sido visitada por poetas, arquitectos, monarcas, jefes de estado, estudiosos del arte, viajeros y miles de turistas de todas partes del mundo.
Todos, sin temor a equivocarme, nos llevamos de regalo una emoción inolvidable y única por su armonía y belleza incomparables.
“El sitio es de los amenos y mas placenteros que se puedan encontrar: porque esta sobre un montecito de facilísimo ascenso, por una parte, bañado por el Bacchiglione rio navegable, y por la otra, circundado por amenísimas colinas que configuran el aspecto de un gran teatro, todas cultivadas, abundantes de frutos excelentísimos y de buenísimas vides: desde donde se puede gozar de bellísimas vistas, unas cercanas, algunas más lejanas y otras, que terminan con el horizonte…”. Expresa el propio Andrea Palladio, en “I Quattro Libri dell’Architettura”, 1570, L.II, p. 18.
Es la mirada del arquitecto sopesando y valorando el sitio de emplazamiento de su paradigmática obra.
Finalmente Palladio girara la planta de modo de orientar cada diagonal exactamente hacia los puntos cardinales geográficos y asi obtener un asoleamiento similar en sus 4 frentes. 
Poco después de visitar el Santuario della Madonna di Monte Berico, situado sobre la homónima montaña y el Piazzale della Vittoria, desde donde se domina toda la ciudad de Vicenza, nos dirigimos en automóvil por Viale Dante Alighieri para tomar la Riviera Berica.
En menos de 7 minutos llegamos hasta la Via della Rotonda, calle angosta, sinuosa y amurallada, que nos conduce directamente hasta el portal de ingreso.
Justo frente a la entrada a la villa y, formando parte del complejo edilicio, se encuentra la capilla familiar, obra del Arquitecto Girolamo Albanese por encargo del conde Marcio Capra, a mediados del siglo XVII.
Después de adquirir nuestro ticket de ingreso comenzamos a trepar lentamente el sendero flanqueado por altos paredones de piedra rematados con sendas esculturas grecorromanas.
Ese trayecto, con la villa de fondo, constituye no solo una transición sino una fantástica experiencia para la percepción sensorial.
En efecto, al llegar a los jardines frontales, se percibe una sensación de sorpresa y alegría, de perfecto equilibrio entre el significado de la obra y la imagen obtenida, esto induce inmediatamente al silencio y la contemplación.
No se puede dejar de pensar en Palladio que no pudo ver terminada esta villa, si bien ya estaba habilitada al momento de su muerte en 1580, y debió ser concluida por otro gran arquitecto italiano: Vincenzo Scamozzi.     
Una somera mirada permite distinguir claramente los tres niveles compositivos del volumen edilicio: a) el "basamento" o zocalo, rústico destinado a estancias de servicio y habitaciones menores; b) el “piano nobile”, al que se accede por las escaleras principales al estilo etrusco atravesando las logias antepuestas y donde se encuentra el recibidor y las habitaciones principales;  c) el “mezzanino”, piso intercalado debajo o sobre el “piano nobile”, en este caso entre el nivel principal y la cúpula central, destinado a estancias secundarias y dormitorios.
A pesar de la aparente monumentalidad de la obra es una residencia pequeña pero muy luminosa, proporcionada y equilibrada a la escala humana.
Muchos han hecho análisis funcionales y morfológicos de esta paradigmática villa palladiana, en este caso prefiero transmitir lo que mis sentidos indican.
Antes de entrar en sus entrañas es recomendable recorrer su entorno inmediato, circundarla, apreciar su perfecta geometría, cada detalle de sus frente, cada vista del paisaje obtenida desde cada logia.
La genialidad de Palladio radica sin duda en haber eliminado la consueta y remanida jerarquía entre fachada principal y posterior. Cualquier frente puede ser el principal y todos son frentes principales. Cada uno con 5 estatuas de divinidades griegas, 3 en el remate alto del frontón y dos el arranque de la escalera. Maravilloso.
Es necesario detenerse en la materialidad de esta joya arquitectónica. Por ejemplo sus 4 escaleras de acceso. Como material utiliza la piedra cortada en sillares muy bien aparejados o trabados –hay que recordar que Palladio fue antes cantero que arquitecto- para repartir uniformemente el trabajo estructural de cada pieza.
El hexástilo romano de la logia está formado por 6 columnas exentas con basa con molduras, boceles y escocias; fuste sin acanaladuras y capiteles de orden jónico que sostienen el frontón clásico. Recuerda mucho al Panteón de Roma.  
Interesante es la decoración interna, con estucos diseñados por Alessandro Vittoria y frescos de Anselmo Canera, Bernardino India, Alessandro Maganza y Ludovico Dorigny.
Pero la grandeza de Palladio se debe medir en el control de la luz, de las vistas y de las dimensiones, las concatenaciones de las salas y de los cuatro ámbitos de conexión entre interno y externo y la direccionalidad de la implantación planimetrica desde el paisaje hacia el interior, tendiente a realizar las diferentes dilataciones y comprensiones de los espacios antes de la expansión en altura de la cúpula.
Llama la atención la diferencia de materiales de las 4 escaleras helicoidales alojadas en cada ángulo del cubo central que conectan el “piano nobile” con el “mezzanino”. Unas realizadas en “calcestruzzo armato” y otras en madera. Esto haría suponer el uso diferenciado de ellas sea para los miembros de la familia o para la servidumbre.
Para ver cada detalle de esta joya de la arquitectura sería necesaria una vida pero yo me conformo con las dos horas y media que me tomo recorrerla, apreciarla y grabar en mi mente mucho más de lo que he podido relatar en este humilde trabajo.
Al partir, no puedo quitar mis ojos de la Rotonda, de toda su imponencia coronando la cima de la colina entre la vegetación circundante.

viernes, 21 de julio de 2017

IL VALORE DI UNA MEDAGLIA

Di Jorge Alberto Garrappa


Cos'è una medaglia?
E’ un disco di metallo -più o meno prezioso, coniato o fuso- recante in rilievo un'immagine sacra o profana, spesso accompagnata da un'iscrizione. Le medaglie possono essere commemorative o celebrative di un avvenimento o di un personaggio famoso. Le medaglie ebbero una vasta diffusione nell'Antica Roma. Attualmente tutti gli stati del mondo le riservano in caso di alte onorificenze. 
Per onorificenza, cosa si intende? Si intende un segno di onore che viene concesso da un'autorità in riconoscimento di particolari atti benemeriti. 
Allora, definiamo la benemerenza. E’ il merito acquisito e riconosciuto in un dato campo di attività. 
Appunto. Mettiamo che il campo di attività, di cui vogliamo parlare, sia la guerra.
Qualcuno l’ha definita come il massacro di persone che non si conoscono, per conto di persone che si conoscono ma non si massacrano tra di loro.
Ci volevano dei chiarimenti prima di arrivare al dunque.
Indubbiamente, la Grande Guerra fu l’avvenimento più drammatico e doloroso della storia dell’Italia moderna.
Benché ancora oggi non si sanno le cifre precise, essa avrebbe costato all'Italia la vita di 651.000 soldati e 589.000 civili, cioè complessivamente 1.240.000 vittime.
In quei soli 3 anni di conflitto, gli atti benemeriti individuali e collettivi dovrebbero essere tanti benché le decorazioni consegnate mica furono tante.

Bisogna dire che dall'entrata dell’Italia in guerra -24 maggio 1915- fino alla disfatta di Caporetto avvenuta nella 12 ma. Battaglia dell’Isonzo - 24 ottobre 1917- il macello fu spaventoso grazie alla strategia delle “spallate” portata avanti da Cadorna.

Il 10 ottobre 1915, tra la 2 da. e la 3 za. Battaglia dell’Isonzo, perse la vita il soldato 1 ma. Classe appartenente alla 3°. Compagnia, 1 mo. Battaglione, 15 mo. Reggimento della Brigata Savona,  Angelo Garrappa.

Su questo particolare ho già parlato e scritto in precedenza.
Aldilà di tutto ciò che si possa speculare al riguardo, l’evento di ricordare ogni Caduto nel Centenario della Grande Guerra 2014-2018, da parte della Regione Friuli Venezia Giulia e il Ministero della Difesa, ritengo sia giusto e meritevole.
Citare i 529.025 Caduti iscritti nell'Albo d’Oro e consegnare una bellissima medaglia ricordo ai famigliari del Caduto, è senz'altro una prova di riconoscenza verso del contributo di sangue dato da tante famiglie all'unità d’Italia.
Benché sono nato in Argentina, sono italiano.
Non solo per avere il passaporto amaranto ma perché il mio sangue è italiano e la forza del sangue è molto più forte del luogo di nascita.
Sono cresciuto a fianco di mio prozio Felice Garrappa, reduce della Grande Guerra e nonno adottivo per la mancanza prematura di nonno Gaetano.
Fu proprio lui ad insegnarmi la lingua italiana e raccontarmi tra l’altro, la dolorosa scomparsa del suo fratello Angelo sul fronte del Carso.
Fu proprio lui a portare da noi l’ultima cartolina postale militare scritta di proprio pugno dal suo fratello ventenne.
Mai seppi dove andò a finire il passaporto di Felice perché forse smarrito in una valigia pure smarrita in qualche solita sistemazione famigliare. Mai seppi perche quella ingiallita cartolina postale, nonostante tutto ciò, rimasse nelle mie mani fino ad oggi.
Ora lo so bene.
Sia Felice sia il destino, vorrebbero che io fosse la persona che concludesse questo capitolo epico della storia famigliare.
La vita è piena di segnali e messaggi criptati che bisogna scoprire e capire, meglio prima che dopo.
Il Buon Dio, che mi vuole tanto bene, mi ha regalato questa possibilità di avverare il sogno mancato di Felice, cioè di ritrovare Angelo nel silenzio del Sacrario di Redipuglia e pregare per l’eterno riposo in pace delle centomila anime che vagano tra le pietre bianche del Carso.
Ce l’ho fatta. Grazie infinite.
Però a farcela non c’ho pensato solo io ma specie mia moglie che mi accompagno in tutta questa avventura dal primo momento ed altrettante persone gentili, disponibili e affabili che entrarono nella mia vita all'improvviso, come angeli, per arricchire quel che resta della mia esistenza.
Ugo, cercando famigliari in Argentina su Internet, mi fece sapere sul programma delle Onoranze ai Caduti della Grande Guerra e sulla possibilità di richiedere la consegna della medaglia ricordo.
Andrea, con lui invece ci colleghiamo proprio per due semplici parole: Barbarano Vicentino. Posto di destinazione di Felice comparso sul suo foglio matricolare militare. 
Senza conoscermi di persona, Andrea si offri gentilmente a portarmi in macchina alla consegna della medaglia e conoscere Barbarano che, in quel lontano 1917, fu poligono di tiro del Regio Esercito. Proprio li, il Caporale Mitragliere Felice Garrappa, venne addestrato nell’uso della mitragliatrice Fiat Revelli 1914.
Con entrambi due e le loro intere famiglie abbiamo vissuto dei giorni che non dimenticherò mai. Ecco perche sono un uomo molto fortunato. 
Redipuglia è il più grande Sacrario Militare Italiano, eretto sul versante occidentale del monte Sei Busi il quale, durante la Grande Guerra, fu tenacemente difeso dalle truppe austriache perché gli consentiva di dominare parte del tavolato carsico e bloccare qualsiasi ulteriore attacco italiano sul Monte Hermada.
Questo Sacrario custodisce i resti mortali di 100.187 Caduti, di cui 39.857 noti e 60.330 ignoti, tra cui Angelo.
Camminando verso il Piazzale del Sacrario, in testa ai famigliari dei caduti, mi meraviglio della magnificenza di questo capolavoro dell’architetto Giovanni Greppi e dello scultore Giannino Castiglioni.
La grossa catena d’ancora, della torpediniera austriaca “Grado”, recinge simbolicamente il posto Sacro ma non è ostacolo per la colonna che continua la marcia silenziosa sulla Via Eroica tra le due file di targhe dì bronzo che portano il nome di ogni località dove più aspra e sanguinosa fu la lotta.
Più in avanti e dietro la Tomba del Duca d’Aosta e i suoi generali, più solenni si alzano i 22 gradoni che custodiscono, in ordine alfabetico, i resti mortali di 40.000 caduti noti cui nomi figurano incisi in singole lapidi di bronzo.
Il complesso, concettualmente rassomiglia molto ad un poderoso e perfetto schieramento d’una intera grande armata di centomila soldati con a capo il suo Comandante e i suoi Generali. Alla sommità, il profilo inconfondibile di tre grandi croci di bronzo, simbolo del sacrificio divino e speranza di ascesa a Dio. Semplicemente sconvolgente.
La cerimonia ormai sta per cominciare. A passo di corsa arriva la fanfara dei Bersaglieri suonando la “Leggenda del Piave”.
Le autorità civili e militari ci sono già sul posto. Il Presidente della Regione Friuli Venezia Giulia Debora Serracchiani, il comandante militare Esercito della Regione Fvg, Bruno Morace, i presidenti interregionale e regionale dell'Associazione nazionale Bersaglieri, Camillo Ferroni e Giuseppe Iacca e l sindaco di Fogliano Redipuglia, Antonio Calligaris tra l’altro.
A mio fianco si schierano le Associazioni Nazionali Alpini con i loro stendardi e i loro cappelli di feltro verde con la penna nera e gli altri familiari dei caduti.
Il gonfaloniere che mi sta vicino si sorprende nel sapere che vengo dall'Argentina a prendere la medaglia ricordo ad un caduto. 
Il sole splende ... il caldo è feroce ma non si sente.
Alle 10 precise del mattino del sabato 24 giugno 2017, la fanfara suona il Silenzio. Quattro soldati porta corona, in divisa grigio verde dell’epoca della Grande Guerra, portano a passo lento, la corona di fiori che poggiano davanti alla tomba del Duca d’Aosta.
Nelle pinete circostanti, corvi e merli si associano al silenzio della folla che gremisce la spianata. In seguito, l’Inno di Mameli viene suonato e cantato con grande emozione da tutti dopodiché il cerimoniere prepara il tavolino con le medaglie con a fianco la campana ed il campanaro.
Eccomi qua preso a sorpresa dallo speaker, “Soldato 15 mo. Reggimento Fanteria, Garrappa Angelo…” il campanaro suona una volta la campana… il suono si espande aldilà del Sacrario verso il cielo … la prima medaglia viene consegnata a me!. 
Lascio il mio posto con il nodo in gola e, a passo fermo, mi avvicino al tavolino in cui il capo dell’Associazione Bersaglieri, il Sindaco di Fogliano ed altri aspettano con la scatoletta della medaglia. Sono commosso, mi tremano le mani comunque prendo la medaglia e ringrazio il gesto con una stretta di mano. 
Con un filo di voce li dico che vengo dall'Argentina a prendere questa medaglia. Un po’ sorpresi fanno sapere a voce quello che sembra di essere un accadimento mai pensato da nessuno. Intorno a me, autorità civili, militari e famigliari mi regalano un emotivo e prolungato applauso.
Mollo inesorabilmente e scoppio in pianto… mi viene in mente Angelo… Felice… pure mio padre… La medaglia raffigurante da un lato il Logo del Governo per il Centenario della Grande Guerra col nome inciso di Angelo e, dall'altra, la statua presente nel Cimitero degli Eroi di Aquileia, finalmente ce l’ho!
Quanto vale questa medaglia?
Magari materialmente poco però dal punto vista affettivo, molto e ne valse la pena aver fatto tutto ciò che abbiamo fatto per toccare il cielo con le mani. 

(A continuacion la traduccion al español)  


EL VALOR DE UNA MEDALLA


Que es una medalla?
Es un disco de metal –más o menos precioso, acuñado o fundido- que muestra en relieve una imagen sacra o profana, frecuentemente acompañada de una inscripción.
Las medallas pueden ser conmemorativas o celebrativas de un acontecimiento o de un personaje famoso.
Tuvieron una vasta difusión en la Antigua Roma. Actualmente todos los estrado del mundo las reservan en caso de alta distinción honorifica.
Por distinción honorifica, que se entiende?
Se entiende un signo de honor que viene concedido por una autoridad en reconocimiento de particulares actos beneméritos.
Entonces, definamos benemérito.
Merecedor de una distinción, digno de ser recompensado o galardonado en algún campo de actividad.
Pongamos pues que el campo de actividad, del que queremos hablar, sea la guerra.
Alguna vez se la ha definido como la masacre de personas que no se conocen, por cuenta de personas que se conocen pero que no se masacran entre ellos.
Eran necesarias algunas aclaraciones antes de ir al grano.
Indudablemente, la Gran Guerra fue el acontecimiento más dramático y doloroso de la historia de la Italia moderna.
Si bien aun hoy no se saben las cifras precisas, ella habría costado a Italia la vida de 651.000 soldados y 589.000 civiles, totalizando 1.240.000 víctimas.
En solo aquellos 3 años de conflicto, los actos beneméritos individuales y colectivos debieron ser muchos si bien las condecoraciones entregadas no fueron tantas.

En necesario decir que desde la entrada de Italia a la guerra -24 mayo 1915- hasta la derrota de Caporetto en la 12a. Batalla del Isonzo - 24 octubre 1917- la carnicería fue espantosa gracias a la estrategia de “paladas” de Cadorna.

El 10 octubre 1915, entre la 2a. y la 3a. Batalla del Isonzo, perdió la vida el soldado 1a. Clase perteneciente a la 3°. Compañía, 1° Batallón, 15° Regimiento Brigada Savona, Angelo Garrappa.

Sobre lo que ya he hablado precedentemente.
Más allá de toda especulación, el evento de recordar cada Caído en el Centenario de la Gran Guerra 2014-2018, por parte de la Región Friuli Venezia Giulia y el Ministerio de la Defensa, entiendo sea justo y merecido.
Citar los 529.025 Caídos inscriptos en el Álbum de Oro y entregar una bellísima medalla recordatoria a los familiares del Caído, es sin duda una prueba de reconocimiento por la contribución de sangre dada por tantas familias –como la nuestra- a la unidad de Italia.
Si bien soy nacido en Argentina, soy italiano. No por tener el pasaporte amaranto sino porque mi sangre es italiana y la fuerza de la sangre es mucho más fuerte que el lugar de nacimiento.
He crecido al lado de mi tío abuelo Felice Garrappa, ex combatiente de la Gran Guerra y abuelo adoptivo ante la ausencia prematura del nono Gaetano.
Fue justo el quien me enseño la lengua italiana y me conto entre otras cosas, la dolorosa desaparición de su hermano Angelo en el frente del Carso.
Fue justo el quien llevo a mi casa la ultima postal militar escrita de puño y letra de su hermano de apenas 19 años.
Nunca supe donde fue a terminar el pasaporte de Felice porque se perdió en una valija que también se perdió en algún cambio familiar.  
Nunca supe porque aquella amarillenta postal de cartulina, no obstante todo, quedo en mis manos hasta hoy.
Ahora lo sé muy bien.
Sea Felice y el destino quisieron que yo fuese la persona que concluyese este capítulo épico de la historia familiar.
La vida está llena de señales y mensajes encriptados que se necesitan descubrir y comprender, mejor antes que después.
El Buen Dios, que me quiere tanto, me ha regalado la posibilidad de realizar el sueño inconcluso de Felice: rencontrar a Angelo en el silencio del Sacrario de Redipuglia y rezar una plegaria por el eterno descanso en paz de las cien mil almas que vagan entre esas piedras blancas del Carso.
Lo he logrado. Infinitas gracias.
Pero para lograrlo no me he ocupado solo yo sino mi esposa Any que me acompaño en toda esta aventura desde el primer momento y otras tantas personas gentiles, disponibles y afables que entraron en mi vida de improviso, como angeles, para ayudarme a realizar este sueño y enriquecer lo que resta de mi existencia.
Ugo, cercando por Internet familiares en Argentina, me hizo saber sobre el programa de Honores a los Caídos de la Gran Guerra y sobre la posibilidad de requerir la entrega de la medalla recuerdo.
Con Andrea, investigador y coleccionista de la Gran Guerra, nos conectamos por dos simples palabras: Barbarano Vicentino. Uno de los lugares de destino de Felice aparecido en su Folio matricular militar. 
Sin siquiera conocerme en persona, Andrea se ofrecio gentilmente a llevarme en auto a la entrega de la medalla y conocer Barbarano que, en 1917, fue el Polígono de Tiro del Regio Ejercito donde el Caporale Mitragliere Felice Garrappa fue adiestrado en el uso de la ametralladora Fiat Revelli 1914.
Con ambos y sus familias hemos vivido algunos días que no podremos olvidar jamás.
He aquí porque me considero un hombre afortunado. 
Redipuglia es el más grande Sacrario Militare Italiano, erigido sobre la ladera occidental del monte Sei Busi que, durante la Gran Guerra, fue tenazmente defendido por las tropas austriacas porque les permitía dominar parte del escalonado carsico y bloquear cualquier ataque al Monte Hermada.
Este Sacrario custodia los restos mortales de 100.187 Caídos, de los cuales 39.857 conocidos y 60.330 desconocidos, entre ellos Angelo.
Caminando hacia el Piazzale del Sacrario, a la cabeza de los familiares, me impresiono con la magnificencia del trabajo proyectado por el arquitecto Giovanni Greppi y el escultor Giannino Castiglioni.
La gruesa cadena del ancla de la torpedera austriaca “Grado”, clausura simbólicamente el lugar Sacro que no es un obstáculo para la columna que continua su marcha silenciosa, bajo el sol del sábado 24 de junio, por la Via Eroica entre esas dos filas de placas de bronce que llevan el nombre de cada localidad donde mas áspera y sangrienta fue la lucha.
Más adelante se alzan solemnes, detrás de la Tumba del Duque de Aosta, los 22 escalones que custodian, en orden alfabético, los restos mortales de 40.000 caídos cuyos nombres figuran grabados en individuales lapidas de bronce.
El conjunto, conceptualmente, asemeja mucho a una poderosa y perfecta disposición de un entero ejercito de cien mil soldados con su comandante y generales a la cabeza.
En la cima del monumento, el perfil inconfundible de tres grandes cruces de bronce, símbolo del sacrificio divino y la esperanza de llegada a Dios.
Simplemente majestuoso.
La ceremonia ya está por comenzar. A la carrera llega la fanfarria de Bersaglieri sonando la “Leggenda del Piave”. Las autoridades civiles y militares estan ya en su lugar. El Presidente de la Region Friuli Venezia Giulia Debora Serracchiani, el comandante militar Ejercito de la Region Fvg, Bruno Morace, los presidentes interregional y regional de la Associazione nazionale Bersaglieri, Camillo Ferroni y Giuseppe Iacca y el Intendente de Fogliano Redipuglia, Antonio Calligaris entre otros.
A mi lado se alinean las Associaziones Nacionales Alpinas con sus estandartes e sus sombreros de fieltro verde con la pluma negra.
El porta estandarte se sorprende al saber que vengo desde la Argentina a recibir la medalla a un caído. 
El sol esplende.
A las 10 en punto de la mañana la fanfarria suena el Silenzio. Cuatro soldados porta corona, dos de ellos en uniforme gris verdoso de la epoca della Gran Guerra, llevan a paso lento, una corona de flores que apoyan sobrea la tumba del Emanuele Filiberto, Duque de Aosta.
En los pinares circundantes, los cuervos y mirlos se unen al silencio de la muchedumbre que inunda la explanada.
Enseguida el himno de Mameli es cantado con gran emoción por todos los presentes para dar paso al maestro de ceremonia a preparar la mesa con las medallas y a su lado la campana y el campanillero.
Heme aquí, tomado por sorpresa por el speaker. “Soldado 15o. Regimiento Infantería, Garrappa Angelo… el campanillero suena una vez la campana … su tañido rompe el silencio …
La primera medalla es entregada justo a mí.
Dejo mi puesto en la fila con un nudo en la garganta y a paso firme me dirijo hacia la mesa donde el Jefe de la la Associazione Bersaglieri y el Intendente de Fogliano esperan con el estuche de la medalla.
Agradezco con un hilo de voz y un apretón de mano y les hago saber que he venido desde la Argentina a recibir esta medalla.
Visiblemente estupefactos hacen saber a viva voz aquello que parece ser un acontecimiento asombroso e impensado.
A mi alrededor, autoridades civiles, militares y familiares me regalan un emotivo y prolongado aplauso … aflojo inexorablemente.
Exploto en llanto … recuerdo a Angelo … a Felice …    
La medalla con el logo del Gobierno por el Centenario de la Gran Guerra y grabado el nombre de Angelo de un lado y, del otro la estatua presente en el Cementerio de los Héroes de Aquileia, finalmente está en mis manos!
Cuánto vale?
Quizás materialmente poco pero desde el punto de vista afectivo, mucho.
Valió la pena haber hecho este largo viaje hasta el otro lado del océano para tocar el cielo con las manos.

lunes, 10 de abril de 2017

TROMPADAS E INSULTOS

Ivan Jorge BARTOLUCCI  (Paris, 11/03/2017)

Trompadas e insultos exaltados en el acto de la CGT en el centro de Buenos Aires, trompadas e insultos en la manifestación por el Día de la Mujer frente a la catedral de la misma ciudad, insultos e intervención desproporcionada de la policía en una playa de Necochea. ¿Existe un nexo entre estas tres explosiones de violencia? A mi ver, sí y no.
No, porque los motivos y el mensaje que los puños y las palabrotas querían expresar en sendos eventos son diferentes y no deben ser confundidos. Pero sí, porque estos eventos demuestran una carga difusa de violencia, de intolerancia y mismo de ferocidad. Esto es preocupante porque denota un estado de crispación que podría derivar en otras tantas explosiones y, si las condiciones de liderazgo estuvieren presentes, en una ola generalizada de violencia social.
Por memoria, estoy evocando:
(1°) la toma de la tarima de discursos de la CGT por grupos contrarios a la dirigencia de la central obrera, el 7 de marzo 2017;
(2°) la recuperación política desexualizadora del acto en la Plaza de Mayo por el Día de la Mujer, al día siguiente, 8 de marzo de 2017; 
(3°) la reacción enardecida, en febrero 2017, seguida de una intervención policial abrumadoramente exagerada contra unas jóvenes que querían tomar sol sin corpiño en una playa pública de Necochea (provincia de Buenos Aires). 
En todos estos casos, es una rabia violenta lo que fue expresado por una de las partes.

Escuetamente apreciado, en el primer suceso se expresaron con violencia grupos radicalizados de diversas tendencias, para tratar de desplazar del palco a dirigentes del “stablishment” o “nomenklatura” sindical peronista. Allí había gente de tendencia neo-peronista junto con clasistas de prosapia marxista, confrontándose a viejos auténticos peronistas. Este episodio trae a la memoria la tragedia de Ezeiza de 1973; pero también aquella memorable confrontación en la Plaza Mayor de Buenos Aires, el 1° de Mayo de 1974. En sendos casos las corrientes enfrentadas eran substancialmente las mismas: un caudillismo de raíces feudales y de raigambre ideológica criollista[1] enfrentándose a jóvenes radicalizados mayoritariamente de clases medias, en general de origen inmigratorio europeo reciente[2] (aquellos “imberbes estúpidos” de Peron).
Esta corriente emergente enarbola una actitud anti-caudillo extraña a la ideología criollista adoptada por el peronismo desde su fundación. Ideología, ésta, que el peronismo auténtico -el de Peron- comparte con la vieja oligarquía patricia, quien la pergeñó entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX para legitimar, en su versión  ilustrada, el poder feudal heredado de la Conquista castellana, amenazado por el aluvión modernizador de los inmigrantes gringos[3]. En su confrontación con este viejo esquema de poder, los jóvenes radicalizados de origen cultural gringo adoptan lemas engañosos y ambiguos; porque su “peronismo de izquierda” no existe: es un oxímoron; el mismo fundador del Movimiento lo dijo.

Lo que sí existe es, en cambio,  el pujante despertar de esa juventud de clase media argentina de origen mayoritariamente europeo reciente que, a la tercer generación, descubre ser argentina y, entonces, tomada de sorpresa y para evacuar el pánico que la carencia de identidad nacional le provoca, se convierte a la ideología popular predominante con el fervor, la intolerancia y la ambigüedad de los neo conversos; pero abrigando el propósito tácito y firme de desplazar del poder a la  guardia colonial del viejo caudillo. Éste es el oxímoron de la denominada “Juventud Peronista” y de los otros grupos militantes, algunos armados, que se alineaban  bajo el lema peronista en los años 1960/70, finalmente condenados por el viejo líder.
Lo que se juega en estas confrontaciones es nada menos que la integración de la cultura europea moderna a la nación argentina; una refundación de la identidad argentina en la modernidad venida de Europa desde fines del siglo XIX. Identidad que fuera ninguneada por todos los gobiernos civiles y militares, a la excepción del corto período del Presidente Alfonsín[4].
No es seguro que los jóvenes protagonistas de este drama argentino tengan consciencia de que ellos mismos están propugnando la modernización de la identidad argentina; pero las fuerzas tradicionales, a comenzar por el último gran caudillo -Peron-, no se dejaron engañar: este movimiento de juventud viene a subvertir el orden criollo tradicional y es, por lo tanto, subversivo.

La ausencia de lucidez de los jóvenes de clases medias convertidos a algún tipo de neo peronismo hace que estas confrontaciones devengan recurrentes y violentas. Porque se discute de la calidad y la repartición del puchero cocido, cuando lo que está en disputa es, en realidad, quién va a definir el menú y quién tendrá a cargo la cocina. El enemigo apuntado por los enardecidos del acto de la CGT era el actual gobierno, aunque su verdadero enemigo es, y los hechos lo demuestran, ese sindicalismo de viejo cuño peronista que asegura la continuidad de la tradición caudillista y feudalizante de Peron.

Los componentes del actual gobierno nacional pertenecen a las  clases medias altas y a las élites empresariales; ellos tienen, mayoritariamente, un origen cultural europeo de reciente inmigración. Por esta razón, sostienen una actitud anticaudillista visceral, extranjera a la ideología criollista; actitud similar entonces a la que mueve a los militantes que coparon el palco de la CGT.

En realidad, tanto los unos como los otros comparten las mismas raíces culturales europeas de reciente inmigración. Pero los de clase acomodada no lo reivindican, porque no lo precisan para continuar gozando del bienestar de clase burguesa que sus padres y abuelos han conquistado en la sociedad argentina. Por su parte los ex-montoneros y otras corrientes de izquierdas, enemigos objetivos del viejo peronismo, tampoco enarbolarán como identidad los valores de su real cultura de origen europeo reciente, porque el discurso neo-peronista o filo-criollista que sostienen quedaría entonces deslegitimado, puesto que quedaría al descubierto que el sistema cultural en el que se mueven realmente no es ni feudal, ni caudillista, ni criollista. Su verdadero tropismo visceral, casi inconsciente, no es una reivindicación de naturaleza económica, sino cultural y cívica; buscan instalar la modernidad como modo cultural y organización cívica predominante.

Por vías contrapuestas, ambos grupos emergentes de las clases medias “gringas” argentinas persiguen la conquista del poder, a favor de una visión modernizadora de la sociedad; una, sesgada hacia la izquierda; liberal o ultra-liberal, la otra. Y para conseguirlo reprimen la ostentación de su identidad cultural de origen gringo, que entonces deviene contenido críptico y subliminal. Porque expresarlo claramente los llevaría a una confrontación abierta entre sistemas culturales -el neo-feudalismo popular criollo, frente a la modernidad-, siendo que en ambos casos sus objetivos inmediatos son políticos y económicos, no cívicos ni culturales. Una confrontación entre sistemas culturales los desviaría de esos objetivos de corto plazo, convirtiéndolos además en argentinos traidores de la vieja Patria criolla de abolengo feudal, con la que siguen identificándose para medrar. Están, en realidad, en una impostura, oportuna y legítimamente señalada por los auténticos peronistas, baluartes de la tradición criolla.
La solución para salir de esta embarazosa situación sería la de refundar la república sobre la base de una nueva identidad nacional, en la cual ellos y todos los otros ciudadanos pudieran reconocerse plenamente. Se trata de una cuestión de relación de fuerzas entre esos distintos grupos culturales, los viejos coloniales y los recientes europeos, sin olvidar a los aborígenes.

Pero estamos lejos de una toma de consciencia tan radical y dolorosa; las ilusiones e imposturas criollistas de las clases medias “gringas” proseguirán. No existen pues, en la actualidad, las condiciones para “blanquear” la parte “gringa” de la identidad nacional, ni del lado de los burgueses acomodados encaramados al actual gobierno, ni del de la izquierda militante. Todos en su conjunto continúan entonando, como una incantación, loas a la vieja Patria criolla, ocultando así la naturaleza subversiva de su verdadera identidad, la que sin embargo podría conducir a una nueva república integradora y moderna, pos-feudal como lo es la sociedad de Chile o el Centro-Sur del Brasil. A pesar de constituir la mayoría demográfica y ser la fuente del dinamismo económico y cultural argentino, estos cripto-europeos actúan como si fueran “marranos conversos” en una sociedad patricia, caudillista y criollista heredada del feudalismo castellano. Esta impostura identitaria y cultural puede durar; y puede dar lugar a repetidas explosiones sociales si no atinaran a tomar consciencia de la verdadera etiología del malestar cívico, cual es el desfase cultural entre el país nominal actual -feudalizante, caudillista y criollista- y su propia realidad cultural, mayoritariamente moderna.

El criollismo afirma que el argentino por antonomasia es el criollo, porque el país es independiente gracias a los criollos y que los inmigrantes gringos llegaron invitados a trabajar -”para matarse el hambre”, dice la voz popular- en un país acogedor, que al llegar encontraron independiente, unido y organizado por los criollos de élite. El gringo y su descendencia son los invitados de la Patria criolla y deben estarle eternamente agradecidos. Sus actividades de bajo prestigio en el sistema feudal -agricultura, industria, comercio, investigación científica- deben pagar el debido tributo a la civilización criolla que los acogió, centralizada en su centro porteño. Estos criterios se explican, porque el criollo argentino -que no, el chileno ni el cuyano- es heredero de la caballería de los hidalgos españoles de la Conquista, punta de lanza del sistema feudal castellano. El criollo venera esos valores de la caballería feudal que son el caudillismo, la organización autoritaria de la sociedad, el desprecio oculto del trabajo agrícola, el prestigio de lo militar, de la violencia asimilada al coraje y al honor, y una racionalidad económica rentista. En otras palabras, en la Patria criolla los gringos deben crear riquezas para que el centro de extorsión localizado en el puerto de Buenos Aires opere retenciones, impuestos, tasas de carácter legítimamente confiscatorios (según la racionalidad económica feudal basada en la rapiña, la extorsión y el terror de Estado).
Esta ideología retrógrada sostiene en consecuencia que quien quiera pretender ser argentino debe asimilarse al orden criollo, identificarse a él. Toda otra identidad nacional seria subversión del orden establecido que ha acogido a los inmigrantes europeos. Aquellos jóvenes que se atrevieren a contestar el orden caudillista y feudalizante del criollismo deben recibir un “merecido escarmiento”, tal como lo anunciara el gran Caudillo en la Plaza de Mayo, un 1° de Mayo de 1974.
 
Este aparato ideológico es conservado y transmitido en el seno de lo que queda de las élites coloniales de origen hispánico (nuestros “patricios”) y sigue cundiendo en las clases criollas más modestas, terreno fértil para todo caudillismo. La ideología del caudillismo criollista rioplatense es altamente tóxica, porque es falsa y fundamentalmente reaccionaria. Sus raíces se hallan en la Conquista del Perú, impregnando sus colonias de autoritarismo, violencia, rapiña, latifundios y prestigio de la caballería y la ganadería vacuna, cooptando las jerarquías religiosas tanto cuanto pudieron, como en los mejores tiempos merovingios y visigóticos, lo que dió esa Iglesia oficial de naturaleza césaro-papista. Esta ideología anacrónica sería impensable en Chile, colonizado que fue por familias españolas de trabajadores (agricultores y artesanos) y, por lo tanto, país afortunadamente sin gauchos ni señoritos, sin Señores feudales ni caudillos, sin los Mitre ni los Rosas ni el peronismo de Peron, sin montoneras ni montoneros.

Sin embargo, los “gringos” que subieron al gobierno actual de la Argentina parecen carecer de la lucidez necesaria para percibir que su posicionamiento cívico y cultural está muy cerca de las intuiciones anti-caudillo de esa juventud que se dice peronista, pero que lo es falsamente; porque el peronismo es caudillismo de raigambre criolla colonial, cuyos arquetipos son el General San Martin, Juan Manuel de Rosas, Facundo Quiroga, Juan Domingo Peron Sosa y María Eva Duarte. Estos gringos burgueses y pequeño-burgueses actualmente en el gobierno no vislumbran la naturaleza cultural del combate que está en juego en este drama nacional, entre identidades y sistemas culturales diferentes. Y todavía menos, la necesidad de refundar la república sobre la base de una nueva identidad integradora de los gringos con los criollos y los aborígenes, construyéndose en la cultura de la modernidad que los gringos aportaron. Esto es, un sistema cultural fundado en la predominancia del pensamiento crítico racional personal, en la valorización del trabajo productivo, en la justicia social; una república de verdaderos ciudadanos autónomos, no de sujetos acaudillados y punteros.
¿Será que estos gobernantes sólo perciben sus propios intereses de clase privilegiada? Si ésta fuera la razón, el discurso anti-pobreza del actual gobernante presidencial sería una impostura. En todo caso, la falta de lucidez cívica lleva a este gobierno de “niños bien” a un conflicto inútil con la gente pobre, todavía enrolada bajo las banderas de un caudillismo vernáculo en desfase con el mundo moderno.

No obstante esta ceguera, parece improbable que el movimiento emergente de clases medias modestas, de clases obreras y de productores rurales de origen gringo pueda diluirse y perder fuerza. Sus primeros signos manifiestos comenzaron en los años 1960/1970; y no cejarán, porque es un mar cultural de fondo que responde a la asimetría nacional del 3 por 1: tres gringos radicados en el país por cada habitante de origen criollo, o sea, tres familias portadoras de la cultura moderna por cada familia enfeudada en el pasado caudillista popular[5].
Pero la corriente de fondo que lleva a  una refundación cultural modernizadora de la sociedad del Plata es todavía muy confusa y contradictoria, inconsciente del significado profundo de sus actitudes cívicas más viscerales. Si por ejemplo afirmáramos que los “niños bien” o los jóvenes gringos que manifestaron en Rosario el Día de la Bandera de 2009 están en el mismo combate identitario de fondo que los militantes de izquierda del mismo origen cultural, en este momento seríamos tratados de delirantes y racistas, tanto por los de ascendencia criolla como por los de origen gringa; porque la confusión introducida en la educación por el criollismo, tanto el de origen oligárquico como el peronista, es enorme: el relato histórico predominante es criollista.
Sin embargo, una misma reivindicación cívica y cultural une a sus componentes, a pesar de sus posiciones hoy francamente enfrentadas. Todo ocurre como si los intereses económicos de corto plazo enardecieran una lucha de clases que sofoca y torna imperceptible el nudo central del drama argentino, cual es el de una necesaria modernización cultural general que desemboque a término en la refundación de una identidad nacional integradora, pacífica y moderna. La modernización del país pasa por la modernización de la identidad cultural nacional; pero esto no se ve, todavía. Y se pierde el tiempo en confrontaciones que juegan en otros registros de corto plazo, como en los episodios de 1973, 1974 y recientemente, en el acto de la CGT en la Diagonal Sur de Buenos Aires.

En el segundo caso, el del final confuso del acto por el Día de la Mujer en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, se trata de una tentativa bien lograda de desviar hacia contenidos políticos ajenos al feminismo, un acto mundial de connotación feminista: fue recuperado por jóvenes probablemente pertenecientes a las mismas tendencias radicalizadas que el día anterior habían copado violentamente el palco de los viejos cegetistas.
Ese acto destinado a hacer valer le derecho de las mujeres argentinas a vivir sin feminicidios, sin violencias de género y sin discriminaciones machistas, fue copado por bandas de jóvenes de ambos sexos que inundaron la plaza con banderas y lemas ajenos a los lemas feministas. A estar a las imágenes mostradas por la cadena de televisión TN, se trataba sobretodo de varones enmascarados y violentos. A esto se sumó, en la escalinata de la catedral, la vehemente violencia de un grupo de mujeres abortistas que golpearon e insultaron a un ingenuo embanderado con los colores, no ciertamente de la Iglesia Católica -que carece de colores y banderas-, sino del Estado del Vaticano, símbolo de un poder todavía césaro-papista que continúa condenando el aborto.

En el tercer caso, ocurrido un mes antes en la playa de Necochea -provincia de Buenos Aires- se vituperó crudamente a unas jóvenes que tomaban sol en  “top less”, como se hace habitualmente en la playas francesas y, hoy, también muchas payas italianas. Las forzaron a vestirse “decentemente”, bajo una lluvia de insultos. Para obligarlas a “volver a la decencia”, algún playero de cultura cavernaria y ultra machista llamó a la policía provincial, la que sitió ese sector de la playa con varios patrulleros, como si se tratara de dar asalto a un grupo de terroristas. Para los energúmenos que llamaron a la policía, el mostrar el cuerpo femenino en una playa es de una obscenidad intolerable, algo que merecería un castigo de tipo islamista. El caudillo Peron organizó, durante su última presidencia, el “escarmiento” de esos “imberbes estúpidos”, jóvenes que se asomaban a la política en el patio de los grandes, queriendo enfrentar a los dueños del patio. La persecución de Peron fue proseguida por la dictadura militar, que no hizo sino sistematizar metódicamente el “escarmiento merecido” de esos jóvenes. Entre nueve y treinta mil desaparecidos y cientos de miles de jóvenes exilados fue el precio que la sociedad argentina pagó para conservar el orden y las buenas conductas tradicionales. Pero esa juventud moderna rebelde vuelve por sus fueros, renace de sus cenizas de maneras varias e inesperadas. En Necochea, los mismos bárbaros de antaño se ensañan ahora con jóvenes mujeres de la nueva generación, que quieren liberar sus cuerpos y sus costumbres, a la par de las europeas modernas: para los amigos de la tradición, ellas merecían la represión policial y los insultos, un nuevo buen “escarmiento”, como en los años ‘70.

Sin embargo, el contexto cultural y social ha cambiado; esa lámina de fondo que emergió en los años ’60 y ’70, ahogada en la sangre, volvió de la mano de una nueva generación: la de los “niños bien” del actual gobierno, la de quienes prefieren el nombre de Campora al de Peron o la juventud reunida en Rosario en el Dia de la Bandera del 2009; y ahora, la de esas chicas que pretendieron inocente e ingenuamente ejercer su derecho legítimo de vivir libres en una playa, vestidas o desvestidas como se les cante, como si estuvieran en Francia, país civilizado.  La represión de los tradicionalistas ha vuelto a funcionar; sin embargo, no creo que se diluya esta lámina de fondo de reivindicaciones culturales modernistas, que re-emergen de múltiples e insólitas formas, a veces aparentemente contradictorias; pero que expresan, todas, la misma reivindicación: no somos feudales ni caudillistas, sino hombres y mujeres que piensan por sí mismos, personas libres, ciudadanos autónomos. Un signo alentador que lo confirma es el de los “tetazos” que siguieron a la represión inadmisible de aquellas top-less de Necochea.
Es evidente que cada uno de estos sucesos expresan una cierta exasperación, que merecería un análisis detallado. Algunos síntomas comunes observados en ellos dan lugar a reflexión: ¿Estaremos en los preliminares de una revuelta violenta? Esta revuelta en ciernes, ¿tomará una senda cultural reaccionaria, autoritaria, caudillista, tradicional? ¿O será una revolución progresista, innovadora de la moral cívica y social? El modelo de país y su devenir económico están en juego.



[1]  Más abajo esta ideología será sucintamente presentada.
[2]  Reciente significa los inmigrantes arribados a la Argentina desde 1850.
[3]  Gringo, en Argentina, es el inmigrante europeo en general; un andaluz era considerado “gringo” por la aristocracia correntina, a fines del siglo XIX.
[4] El autor de estas líneas no es del Partido Radical argentino.

[5] Ver cifras estadísticas del primer censo general de población de la Argentina, del año 1869, y compararlo con la cifra de inmigrantes de origen europeo que llegó a la Argentina entre 1850 y 1950, disminuida de la cantidad que no pudo encontrar buenas condiciones de asentamiento en el país y que, en consecuencia, la Argentina perdió como capital cultural, económico y demográfico.  La relación entre los efectivamente radicados durante ese siglo y la población “de origen criollo” censada en 1869 (un 85% de casi 1,8 millones de almas) es de algo menos de tres gringos por cada criollo.  Pero llegó el doble de europeos a las ribas del Plata; sin acceso a la tierra, discriminados cívicamente, sin poderse armar para conquistar “el Desierto” (las dos terceras partes del territorio nacional), retornaron decepcionados a sus países o se fueron a colonizar el Brasil o los Estados Unidos. Todo esto, gracias al caudillismo feudal y su ideología criollista, aún vigente bajo forma de populismo.