"Escribid con amor, con corazón, lo que os alcance, lo que os antoje. Que eso será bueno en el fondo, aunque la forma sea incorrecta; será apasionado, aunque a veces sea inexacto; agradará al lector, aunque rabie Garcilaso; no se parecerá a lo de nadie; pero; bueno o malo, será vuestro, nadie os lo disputará; entonces habrá prosa, habrá poesía, habrá defectos, habrá belleza." DOMINGO F. SARMIENTO



domingo, 19 de marzo de 2017

MEMORIAS EN BRONCE

Por Jorge Garrappa Albani

 Giuseppe Garibaldi

Después de escribir sobre la placa dedicada a la visita a nuestra ciudad, en 1922, del General Enrico Caviglia invitado por Don Faustino Ripamonti, me propuse escribir sobre otras placas de bronce que aún quedan aferradas a los muros de la ciudad.
Entre esos mudos testigos de la historia de la ciudad y de nuestra gente, recordé que en una esquina del barrio donde nací -entre las calles San Lorenzo y Garibaldi- debía haber una placa recordatoria.
Se encuentra justo en el nacimiento de esa cortada, sobre el muro de la vieja panadería que ya no está, donde mama me mandaba a comprar pan y algunas ricas facturas. El edificio aun se conserva, casi intacto.
Resulta imposible desconocer la fuerte preponderancia de la colectividad italiana en la historia y en el desarrollo cultural, institucional y económico de nuestra ciudad, en estos 136 años de vida.
Por ello, el testo fundido en el bronce, está escrito en italiano, lengua que en esa época no solo se hablaba en el seno de miles de familias sino que se enseñaba en escuelas bilingües como la “Dante Alighieri”.
Sobre ese trozo de bronce, montado sobre un pedazo de mármol blanco, se puede leer:

AL HEROE DE LOS DOS MUNDOS
HOMENAJE DE LA COLECTIVIDAD ITALIANA
GIUSEPPE GARIBALDI
1882 - 1934

Aquí debemos detenernos para repasar algunos datos biográficos y el significado de Garibaldi, tanto para los italianos como para los argentinos y rioplatenses.

Giuseppe Maria Garibaldi había nacido en Niza el 4 de julio de 1807. Debemos recordar que la perla de la Costa Azul, pertenecía a una Italia fragmentada como también la isla de Córcega.
Ambos territorios, después de largos años de ocupación napoleónica, pasaron a manos de Francia.
La fragmentación y ocupación de Italia por parte de Franceses y Austriacos al norte y Españoles al sud, terminaría con la Unidad del país en 1860.
Aquí cobraría gran relevancia Garibaldi quien, con la Expedicion de los Mil, lograba anexar el Reino de las Dos Sicilias –entonces en manos de los Borbones de España- al naciente Reino de Italia, impulsada por la casa  Savoia de Francia y el movimiento independentista denominado Resurgimiento Italiano.
Garibaldi era mason grado 33 del Gran Oriente de Italia, militante del pensamiento de Mazzini, anticlerical y mercenario por convicción ideológica.
Tuvo que emigrar de Italia en 1834, a causa de sus actividades políticas y se afincó en el sur del Brasil.
En 1836 intervino en una sublevación ocurrida en el Estado brasileño de Río Grande del Sur, lo que determinó que al ser derrotados los insurrectos llegara al Uruguay en 1841.
En Argentina estaba en curso la guerra entre Unitarios y Federales que enfrentaba al Brigadier General Juan Manuel de Rosas con  el Gral. Justo José de Urquiza, Gobernador de Entre Ríos apoyado por Brasil y el Uruguay, en manos de Rivera.
La flota rosista, al mando del Almirante Guillermo Brown, intentaba bloquear el puerto de Montevideo para recuperar el gobierno para Uribe.
En 1842 el Gobierno uruguayo designó a Garibaldi al mando de la flota anti-rosista. En Costa Brava, las naves de Garibaldi fueron derrotadas por las fuerzas de Brown.
Posteriormente volvió a dirigir una escuadrilla naval con la cual logró impedir que las naves de Brown bloqueasen Montevideo.
Garibaldi organizó entonces una unidad militar denominada “La Legión Italiana”, al frente de la cual se puso al servicio del Gobierno de Montevideo. Al frente de la Legion participo en el Combate de Tres Cruces y embarcado nuevamente en su flotilla -con apoyo de las escuadras de Francia e Inglaterra- ocupo en 1845 la ciudad de Colonia, la isla Martín García, la ciudad argentina de Gualeguaychú y la ciudad de Salto.
A consecuencia de estas acciones, el Gobierno de la Defensa de Montevideo otorgó a Garibaldi el grado de General en 1847 y Jefe de todas las fuerzas del Gobierno de la Defensa de Montevideo.
Garibaldi renunció a esa jerarquía y, en 1848, retornó a Italia con muchos hombres de la Legión Italiana uniéndose a las fuerzas militares de Mazzini y combatiendo en la defensa de la ciudad de Roma contra el Emperador Napoleón III.

Esto trata de explicar, de manera muy sintética, el significado del término HEROE DE LOS DOS MUNDOS que se acuño en torno e este controvertido personaje en toda la colectividad italiana a ambos lados del Atlántico.
Al pie del trozo de bronce fundido, dos fechas cierran el texto: 1882 – 1934.
La primera como dijimos, recuerda el año de la desaparición física de Garibaldi y la segunda, referencia el momento de colocación de dicha placa en su actual sitio. 

jueves, 16 de marzo de 2017

MEMORIAS EN BRONCE

Por Jorge Garrappa Albani 

Enrico Caviglia


Hace poco, en una de mis consuetas caminatas, al pasar frente a la “Residencia Ripamonti” descubrí a una joven pareja tratando de descifrar el contenido de la placa de bronce, opaca y sin brillo, agrapada al muro del ingreso principal.
Los chicos eran de una localidad vecina y les llamo mucho la atención semejante hallazgo. Intentaban traducir -del italiano- el contenido de ese escrito fundido en el metal.
Después de disculparme por mi imagen sudorosa, les traduje el texto y les conté brevemente el histórico motivo de la presencia de esa placa sobre el frente de la RR.
Los acompañe hasta la esquina del Museo Histórico y allí nos despedimos amablemente.
De regreso a casa no pude dejar de pensar en esa joven pareja que, viniendo de afuera, tuvo la curiosidad de saber sobre esa placa fijada allí desde 1922.
Me pregunte también cuantos jóvenes y adultos de esta ciudad ignoran su presencia y su historia. Fue entonces que me propuse escribir sobre esta y, tal vez, otras placas de bronce que quedan, en los muros de la ciudad, como mudos testigos de la historia y del sentido de la vida de nuestros antepasados.
 CON EL FIN CRUENTO DE LA GUERRA
QUE DIO A ITALIA LOS ANHELADOS CONFINES
LA HISTORIA SEÑALA EL NOMBRE
DEL GENERAL ENRICO CAVIGLIA
VENCEDOR DE VITTORIO VENETO
EL 4 NOVIEMBRE 1918
EN ESTA CASA HUESPED GRATO
EN RECUERDO
FAUSTINO RIPAMONTI
RAFAELA 22-23 MAYO 1922
Hubiese sido complicado para esos chicos, aun pudiendo traducir el texto, comprender el profundo sentir de un pueblo -dolorido que sacrifico a 600.000 jóvenes- por recuperar las tierras irredentas del Trentino, Trieste, Istria y Dalmacia.
En ese bronce se condensan años de un conflicto que, por sus dimensiones y dramatismo fue denominado por los italianos, la “Gran Guerra”. En realidad, fue un capitulo muy importante de la Primera Guerra Mundial 1914-1918.
La referencia al General Caviglia, vencedor en Vittorio Veneto, tiene gran significación pues se trata de quien tuvo a su cargo conducir el 8° Ejercito en la batalla que terminaría no solo la Guerra en Italia sino la Primera Guerra Mundial.
Para comprender esto es necesario recorrer al menos el último tramo de esta historia y recordar los acontecimientos que se sucedieron hasta la rendición del imperio Austro-Húngaro y el posterior armisticio.
El 19 de Junio de 1918, el ejército italiano no solo detenía un segundo ataque austriaco sino que lanzaba una exitosa contraofensiva envolvente sobre el Montello y el Bajo Piave llamada “Batalla Defensiva”.
El Comando Supremo Italiano, en el orden de ese día, escribió: "Cada soldado, defendiendo el Grappa, sintió que cada palmo del monte era sacro para la Patria".
Retomada la iniciativa estratégica por Italia, el 24 Octubre 1918 –al cumplirse justo un año exacto de la dolorosa derrota italiana de Caporetto- comenzaba la fase decisiva sobre el Monte Grappa, en la denominada “Batalla Ofensiva”.
El 4° Ejercito -comandado por el General Gaetano Giardino- con escasos medios, debía separar las masas austriacas apostadas en el Trentino y en el Piave, alcanzar la línea Primolano – Arten - Feltre y aferrar en combate a las reservas austriacas destacadas cerca de Belluno.
El éxito del 4° Ejercito permitiría que los Ejércitos 8° y 10° pudiesen atravesar el río Piave en crecida y avanzar decididamente hacia Vittorio Veneto.
El 29 de octubre el 4° Ejercito avanzaba en todos los sectores e irrumpía como una avalancha sobre el enemigo arrollando toda resistencia. Casi simultáneamente el 8° Ejército del General Enrico Caviglia, obtenía la victoria decisiva en Vittorio Veneto y comenzaba la retirada masiva de las fuerzas invasoras del territorio italiano.
Desde el 24 Octubre hasta el 3 Noviembre, el 4° Ejercito absorbió el 70% de las pérdidas totales de aquella sangrienta batalla final. De ese ejercito formo parte mi tío abuelo, el Caporale Mitragliere Felice Garrappa, quien salvo su vida y me acompaño hasta su muerte, acaecida el 1 de marzo de 1969, en Rafaela.
El 3 de Noviembre de 1918, en Villa Giusti (Padova) Austria firmaba el Armisticio y el 4 se suspendían las hostilidades.
Este resumen nos permite ubicar militarmente al Mariscal de Italia Enrico Caviglia pero, por que vino a visitar Rafaela y se alojo en la Casa Ripamonti en 1922…?
Caviglia, había adherido al fascismo y gozaba de optima reputación en Italia y entre los italianos en el exterior por la gloria obtenida en la Grande Guerra.
Era, además, autor de un proyecto de colonización italiana en América del Sud, por lo que, el Gobierno Italiano, lo envía a la Argentina desde abril hasta octubre de 1922.
Cabe decir que, como producto de estas y otras gestiones, el 7 de noviembre de 1924, el Ingeniero Felipe Bonoli adquiría 5.000 hectáreas de tierra en nombre de la Compañía Italo Argentina de Colonización, destinadas al desarrollo de una ciudad. Así se fundaba Villa Regina en Rio Negro.
En ese marco, el Commendatore Faustino Ripamonti, amigo personal de Enrico Caviglia, lo invito a visitar Rafaela que, en ese periodo, claramente presentaba un grado de desarrollo muy elevado distinguiéndose en toda la Región.
En los Grandes Almacenes Ripamonti podía encontrarse desde un alfiler hasta camiones, maquinaria agrícola, automóviles, helade­ras, cocinas, bazar, ferretería, electricidad, semillas, materiales de construcción, mueblería, comestibles, vinería, zapatería, joyas, sastrería, telas de todo tipo y mercería, entre muchos otros.
Pero Ripamonti no era solo un comerciante exitoso, sino una persona de bien comprometida con la ciudad y su gente. Nunca se dedico a la política partidaria pero se dedico a fortalecer instituciones sociales y educativas como la Sociedad Italiana “Vittorio Emanuele II” y la Escuela Bilingüe “Dante Alighieri”.
Gracias a su generosidad y la de su familia, la ciudad cuenta con su Iglesia Catedral, el reloj Floral de Plaza 25 de Mayo y el mástil frente a la Jefatura que, lamentablemente, se desplomo durante la fuerte tormenta del pasado 1° enero.
A este gran emprendedor y filántropo la ciudad le debe mucho, sin embargo tengo la sensación que no ha sido debidamente reconocido como lo merecía su dilatada trayectoria y accionar en beneficio no solo de Rafaela sino de la región.
Basta ver el deplorable estado del edificio y su recova –declarados viene protegidos del patrimonio urbano- sobre el que sobrevuela la velada intención de “dejarlo venir abajo” paulatinamente, de manera tal que resulte inevitable su demolición. Por supuesto aduciendo “razones de seguridad”.
Si esto sucediese, como todo parece indicar lamentablemente, se cometería la peor ofensa a la memoria de Don Faustino Ripamonti y su familia. Esperemos que esto no suceda y que el edificio y su recova, que constituyen las facciones únicas del rostro de nuestra ciudad, sean recuperados para la memoria como testimonio de la edad de oro de nuestra ciudad.

martes, 7 de marzo de 2017

TU MAS PROFUNDA PIEL

Julio Cortazar

Cada memoria enamorada guarda sus magdalenas y la mía -sábelo, allí donde estés- es el perfume del tabaco rubio que me devuelve a tu espigada noche, a la ráfaga de tu más profunda piel. No el tabaco que se aspira, el humo que tapiza las gargantas, sino esa vaga equívoca fragancia que deja la pipa, en los dedos y que en algún momento, en algún gesto inadvertido, asciende con su látigo de delicia para encabritar tu recuerdo, la sombra de tu espalda contra el blanco velamen de las sábanas.

No me mires desde la ausencia con esa gravedad un poco infantil que hacia de tu rostro una máscara de joven faraón nubio. Creo que siempre estuvo entendido que sólo nos daríamos el placer y las fiestas livianas del alcohol y las calles vacías de la medianoche. De ti tengo más que eso, pero en el recuerdo me vuelves desnuda y volcada, nuestro planeta más preciso fue esa cama donde lentas, imperiosas geografías iban naciendo de nuestros viajes, de tanto desembarco amable o resistido de embajadas con cestos de frutas o agazapados flecheros, y cada pozo, cada río, cada colina y cada llano los hallamos en noches extenuantes, entre oscuros parlamentos de aliados o enemigos. ¡Oh viajera de ti misma, máquina de olvido! Y entonces me paso la mano por la cara con un gesto distraído y el perfume del tabaco en mis dedos te trae otra vez para arrancarme a este presente acostumbrado, te proyecta antílope en la pantalla de ese lecho donde vivimos las interminables rutas de un efímero encuentro.

Yo aprendía contigo lenguajes paralelos: el de esa geometría de tu cuerpo que me llenaba la boca y las manos de teoremas temblorosos, el de tu hablar diferente, tu lengua insular que tantas veces me confundía. Con el perfume del tabaco vuelve ahora un recuerdo preciso que lo abarca todo en un instante que es como un vórtice, sé que dijiste " Me da pena, y yo no comprendí porque nada creía que pudiera apenarte en esa maraña de caricias que nos volvía ovillo blanco y negro, lenta danza en que el uno pesaba sobre el otro para luego dejarse invadir por la presión liviana de unos muslos, de unos brazos, rotando blandamente y desligándose hasta otra vez ovillarse y repetir las caída desde lo alto o lo hondo, jinete o potro arquero o gacela, hipogrifos afrontados, delfines en mitad del salto. Entonces aprendí que la pena en tu boca era otro nombre del pudor y la vergüenza, y que no te decidías a mi nueva sed que ya tanto habías saciado, que me rechazabas suplicando con esa manera de esconder los ojos, de apoyar el mentón en la garganta para no dejarme en la boca más que el negro nido de tu pelo.

Dijiste "Me da pena, sabes", y volcada de espaldas me miraste con ojos y senos, con labios que trazaban una flor de lentos pétalos. Tuve que doblarte los brazos, murmurar un último deseo con el correr de las manos por las más dulces colinas, sintiendo como poco a poco cedías y te echabas de lado hasta rendir el sedoso muro de tu espalda donde un menudo omóplato tenía algo de ala de ángel mancillado. Te daba pena, y de esa pena iba a nacer el perfume que ahora me devuelve a tu vergüenza antes de que otro acorde, el último, nos alzara en una misma estremecida réplica. Sé que cerré los ojos, que lamí la sal de tu piel, que descendí volcándote hasta sentir tus riñones como el estrechamiento de la jarra donde se apoyan las manos con el ritmo de la ofrenda; en algún momento llegué a perderme en el pasaje hurtado y prieto que se llegaba al goce de mis labios mientras desde tan allá, desde tu país de arriba y lejos, murmuraba tu pena una última defensa abandonada.

Con el perfume del tabaco rubio en los dedos asciende otra vez el balbuceo, el temblor de ese oscuro encuentro, sé que una boca buscó la oculta boca estremecida, el labio único ciñéndose a su miedo, el ardiente contorno rosa y bronce que te libraba a mi más extremo viaje. Y como ocurre siempre, no sentí en ese delirio lo que ahora me trae el recuerdo desde un vago aroma de tabaco, pero esa musgosa fragancia, esa canela de sombra hizo su camino secreto a partir del olvido necesario e instantáneo, indecible juego de la carne oculta a la conciencia lo que mueve las más densas, implacables máquinas del fuego. No eras sabor ni olor, tu más escondido país se daba como imagen y contacto, y sólo hoy unos dedos casualmente manchados de tabaco me devuelven el instante en que me enderecé sobre ti para lentamente reclamar las llaves de pasaje, forzar el dulce trecho donde tu pena tejía las últimas defensas ahora que con la boca hundida en la almohada sollozabas una súplica de oscura aquiescencia, de derramado pelo. Más tarde comprendiste y no hubo pena, me cediste la ciudad de tu más profunda piel desde tanto horizonte diferente, después de fabulosas máquinas de sitio y parlamentos y batallas. En esta vaga vainilla de tabaco que hoy me mancha los dedos se despierta la noche en que tuviste tu primera, tu última pena. Cierro los ojos y aspiro en el pasado ese perfume de tu carne más secreta, quisiera no abrirlos a este ahora donde leo y fumo y todavía creo estar viviendo.

domingo, 22 de enero de 2017

AMERICA FIRST…!!!

Por Jorge Alberto Garrappa



Después de participar, como “invitado especial”, en las dos grandes Guerras Mundiales y evitar que las mas duras batallas se librasen en su propio territorio -a excepción del ataque aéreo japonés a la Base Naval de Pearl Harbour- los EUA se transformaron en la “policía planetario” de la Democracia y la Libertad.
Desde 1945 en adelante no hubo conflicto en el que los EUA no tuviesen activa participación y liderazgo -oficial o extraoficial- para “garantizar la libertad y la democracia” en cualquier parte del mundo.
Cuba, Panama, Korea, Viet Nam, los Balcanes, Afganistan, Irak y Siria, entre otros, fueron claros ejemplos de esto.
Pero tal como afirmase, con gran precisión, Disraeli: “Las naciones no tienen amigos ni enemigos permanentes sino intereses permanentes”.
Los EUA nunca mas dieron puntada sin hilo, movido por sus intereses permanentes y tambien por la conveniencia y debilidad manifiesta de sus aliados y amigos.
El control del petróleo y la industria bélica fueron los intereses permanentes de Estados Unidos. 
Con Republicanos o Demócratas, igualmente.
La NATO fue el escudo protector de Europa diseñado contra el Pacto de Varsovia y el peligro Rojo drurante la Guerra Fría. Obviamente bajo la ferrea jefatura de los Estados Unidos de América.
El Plan Marshall permitió la reconstrucción de Europa pero no fue gratuito. A cambio perdieron su soberanía todas las naciones aliadas y derrotadas de la II Guerra Mundial.
Una densa red de bases militares y logísticas fueron instaladas en todo el continente europeo. 
La necesaria unidad de Europa no alcanzo para mitigar el ferreo liderazgo de los EUA. Pero no solo. 
También la reconstrucción de industrias, como la metalmecánica, fueron rapidamente absorbidas por las gigantescas compañías estadounidenses. Asi, la Opel y la Taunus de Alemania pasaron a manos de la Ford y la General Motors de Detroit.
La globalización de Ronald Reagan y la caída del muro de Berlin, marcaron el fin de la Guerra Fria y se busco construir una red interconectada de interacción económica entre los países, incluyendo a antiguos enemigos del Este, como China y la URSS.
Tal vez este haya sido un error estratégico de EUA, que aposto a invadir a los gigantes orientales con la mayor calidad y diseño tecnológico de sus productos sin contar, por ejemplo, que un salario en China es de 150/371 U$S o 2800/6000 A$R.
Esto llevo a las industrias estadounidenses a fabricar sus productos fuera de los EUA repatriandolos luego al gigantesco mercado de consumo interno, a bajo costo económico y con ingentes ganancias, pero generando una masa creciente de desocupados y  el cierre de muchas compañías nacionales.
La masiva inmigración latina, particularmente mexicana o cubana, contribuyeron a acrecentar el problema del empleo y al empobrecimiento del estadounidense medio del interior del país.
Trump plantea restaurar, de alguna manera, aquella vieja Doctrina Monroe: América para los Americanos.
Dice: ”America First” y propone reconstruir el país sobre la base del modelo de pre globalización.
Volver al país envidiado por todos, al país del “american dream” donde, todos podían alcanzar el mayor bienestar y confort en un marco de libertad y democracia plenas.
Trump acusa de esta debacle, al sistema político estadounidense, al que el no pertenece:
“Porque hoy no estamos haciendo una mera transición de poder de una administración a otra, o bien de un partido a otro.
Estamos transfiriendo el poder desde Washington D.C. hacia vosotros, el pueblo de América.
Desde hace demasiado tiempo, un pequeño grupo de nuestra nación ha estado cosechando los beneficios del Gobierno mientras que la gente ha tenido que cargar con los costes”, afirma.
Washington creció, pero la gente no percibió esa riqueza. Los políticos prosperaron, pero las fábricas cerraron y se perdieron trabajos.
El “establishment” se ha protegido a sí mismo, pero no ha protegido a los ciudadanos del país”. Dirá mas adelante.
Los políticos estadounidenses no han mirado ni escuchado al pueblo de a pie, sino a “Wall Street”. Se han mirado sus propios ombligos.
Eso explica porque la “Gran Manzana”, Washington o Los Angeles odian a Trump,  no lo votaron y ahora organizan la resistencia contra él.
Saben que se termino “la fiesta inolvidable” pagada por la mayoría de los ciudadanos americanos que quedaron fuera del sistema.
“Sus victorias no han sido nuestras victorias, sus triunfos no han sido nuestros triunfos, y mientras ellos estaban de celebración en la capital, en muchos hogares por todo el país había poco que celebrar.” Sentenciara en su discurso inaugural, el 45° Presidente norteamericano.
Por ello el pueblo apoyo a Donald Trump.
Porque desnudo al Rey.
“Nuestra gente dejará de cobrar las prestaciones sociales y volverá a trabajar, reconstruyendo nuestro país con mano de obra americana.
Vamos a seguir dos normas sencillas: comprar productos americanos y contratar americanos.
Buscaremos la amistad con todos los países del mundo, pero lo haremos con el convencimiento de que todos los países tienen derecho a anteponer sus intereses.
No queremos imponer nuestro estilo de vida a nadie, pero queremos mostrar lo bueno que es como ejemplo para los demás”. Expresara Trump.
Un párrafo aparte merecen los medios de comunicación de allá y de acá, que demuestran palmariamente los intereses que defienden y que los financian.
Ellos nos quieren convencer a todos que Trump es el demonio encarnado y deslegitimar su triunfo por haber recibido menos votos que la impresentable candidata Democrata, Hilary Clinton.
Debieran recordar que el sistema electoral norteamericano, que fue bueno hasta ahora, fue hecho por quienes hoy lo critican en la derrota. De cualquier manera, si este fuese imperfecto y hasta injusto deberían modificarlo por ley del Parlamento.  
Estoy sorprendido por esta suerte de “Camporizacion” de los sectores anti-Trump, que pretenden ganar en la calle lo que perdieron en las elecciones.
Esto siempre fue un rasgo característico de algunas republiquetas latinoamericanas pero jamás del “Gran Pais del Norte”, sin embargo sucede y hasta en algunos detalles sorprendentes.
Famosos actores, como Robert De Niro, Merryl Streep y varios otros, se parecen mucho a algunos de nuestros actores “resistentes” como Duplaa, Dady, Echarri, etc.
Cómplices necesarios, enriquecidos habitantes de su burbuja de cristal que ignoraron la pobreza y el desempleo que creaba el sistema del que ellos mismos hacían parte.
Pero me pregunto, si Trump es populista como dicen, ellos que serian?
Oligarcas? capitalistas? imperialistas? explotadores?   
Qué serian, en verdad?
A juzgar por el brillante discurso inaugural, muchos quisieran tener un Donald Trump en sus propios países.
Si solo cambiásemos “Estados Unidos primero” por “Argentina primero”… o si la consigna “Compra estadounidense y contrata estadounidenses” fuese cambiada por “Compra argentino y contrata argentinos”…ni que decir de esta afirmación: “Los políticos prosperaron mientras los trabajos se perdían y cerraban las fábricas. Sus victorias no han sido vuestras victorias. Sus triunfos no han sido vuestros triunfos. Y mientras ellos celebraban en la capital de nuestra nación, poco había que celebrar para las familias en apuros de nuestra nación. Todo eso cambia aquí y ahora.”
Creo que muchos quisiéran tener un Trump.

sábado, 7 de enero de 2017

VEREDAS QUE YO PISE…

Por Jorge Alberto Garrappa





















La Ordenanza Municipal N° 3151 del 17 de septiembre de 1998, en su Anexo I, Art. 1° - “DE LAS CERCAS Y ACERAS”, establece que:

“Todo propietario de un predio baldío o edificado, con frente a la vía publica, en el cual la Municipalidad puede dar línea y nivel definitivos, está OBLIGADO a CONSTRUIR y CONSERVAR en su frente la cerca, si no hubiera fachada sobre la línea municipal, y la ACERA, de acuerdo a este Reglamento Municipal.”

Con esta norma, propietarios, profesionales y constructores nos hemos manejado durante muchos años en la Ciudad de Rafaela.
El Reglamento de Edificación ha sido revisado y corregido varias veces desde su puesta en vigencia, en algunas más recientes, con el aporte y participación de organismos profesionales colegiados de la ciudad.
La mirada invariablemente se poso sobre “problemáticas de mayor porte”, generadas por la vertiginosa dinámica de transformación urbana de los últimos años, pasando por alto problemas considerados “menores”, como es el caso de las aceras o veredas, entre otros.
Bajo este título, con claras reminiscencias tangueras de Piana y Manzi, mi reflexión apunta a desmenuzar -al menos parcialmente- el espíritu original de la norma, es decir su finalidad y los resultados obtenidos en el tiempo.
Toda ordenanza se concibe en pos de un ideal supremo: el bienestar y la seguridad común de los ciudadanos.
El legislador seguramente pensó en trasladar al propietario de un “predio baldío o edificado” -cuya propiedad comienza físicamente a partir de la frontera de la Línea de Edificación Municipal- la responsabilidad de construcción y mantenimiento de las aceras materializadas sobre el espacio público, propiedad del Municipio.
Concomitantemente, en su origen se obligaba a los contribuyentes a construir las veredas -frente a sus predios- con un mismo tipo de material (calcáreo), las mismas dimensiones (20x20 con excepción del bulevar Santa Fe de 15x15), el mismo color según el sector (con guardas). Asimismo se exigia la pendiente reglamentaria y la textura que garantizasen el escurrimiento, la seguridad y la continuidad -sin ningún obstáculo- del tránsito peatonal.
Con el tiempo, esto se fue flexibilizando permitiéndose el uso de diversos materiales siempre y cuando los solados fuesen antideslizantes y respetasen la pendiente de escurrimiento establecida reglamentariamente.
Pero, sucede que los argentinos estamos habituados a la “flexibilización per se” de cualquier tipo de norma vigente, en beneficio propio e ignorando frecuentemente el bien común, tantas veces declamado.
Obviamente, esto es posible con la complicidad culposa de un estado con ausencia de controles y extremadamente fiscalista.
En efecto, el municipio termina contentándose con recaudar el producido de las multas sin importarle las consecuencias de tamañas anomalías.
En el mejor de los casos, el que viola la ordenanza vigente y construye una rampa para ingreso a garaje fuera de la línea municipal o coloca un nuevo solado sobre la vieja vereda de mosaicos, generando un escalón peligrosísimo para el tránsito de personas, puede llegar a recibir una multa.
Muchas veces, también sucede que, ese contribuyente, calcula el monto de la multa y lo paga gustoso a sabiendas que, con el hecho consumado y el pago de la punición, ya nadie se lo podrá hacer remover.
Este uso y abuso transcurre inmutable hasta que “el Diablo mete la cola” y se produce un “Cromañón”.
En solo entonces que el Estado, como el marido engañado, sale a apretar las clavijas de un entramado ya muy desvencijado por su propia inoperancia.
Esto ha terminado por desnaturalizar el sentido de colaboración responsable contribuyente-estado que probablemente guio a los legisladores que aprobaron la norma en el pasado.
El caso no es cobrar por el incumplimiento de la ley, sino evitar el daño eventual físico y hasta de lucro-cesante que puede ocasionarse al transeúnte.
El capital más importante de cualquier estado –en este caso el municipal- no son los bienes materiales, sino sus ciudadanos, es decir las personas a las que debe cuidar celosamente.
Evidentemente, las demandas por daños y perjuicios, contra el vecino frentista y municipio, por accidentes producidos por construcción antirreglamentaria o falta de mantenimiento de veredas, son aun pocas y complejas, de otro modo ya hubiese sido modificada esta ordenanza hace tiempo.
Los municipios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y otras ciudades del País, son los encargados de la construcción y mantenimiento de las aceras, parte esencial del espacio público urbano.
Cuáles son las bondades del sistema: la claridad de derechos y deberes tanto del estado como del contribuyente, la unidad de criterio constructivo basado en la seguridad y universalidad del tránsito peatonal, la practicidad para planificar tendidos y mantenimiento de redes e instalación de infraestructura y servicios, etc.
Claro, por todo ello, el estado municipal cobra una alícuota en la tasa de ABL haciéndose responsable de lo que le corresponde por derecho transferido por la expresa voluntad democrática de la comunidad.  
Creo ha llegado el momento que nuestras autoridades se pongan a analizar el tema y a promover las modificaciones necesarias acorde a los tiempos que corren.

sábado, 29 de octubre de 2016

“CARETAJE”

Por Jorge Alberto Garrappa


Dicen que la ciudad es la casa de la comunidad.
La casa común de todos.
Y la careta, es una máscara.
Por lo tanto, falsa.
Oculta el verdadero rostro.
Las personas se liberan detrás de sus mascaras.
Como en un patetico carnaval.
El caretaje es un colectivo social tipicamente argento.
Por ende, también urbano.
Muchos vivimos en urbes venidas a mas.
Ciudades careta.
Allí se dice al otro lo que este quiere oír.
Especialmente si, el otro, tiene algún tipo de poder.
Guay de decir la verdad.
De frente y con franqueza.
Antes se preferirá el silencio hipócrita.
La verdad se reservará solo a círculos muy íntimos.
De familia o de amigos.
De esa trastienda, la verdad saldrá enmascarada.
Convertida en rumor.
Detrás de una careta.
Cuanto más deformada y exagerada, mejor.
La deplorable máscara de una cobarde catarsis.
Esa careta puede escondernos a todos.
De todos los demás enmascarados.
Así nadie debe hacerse cargo de esa verdad.
Quien la piensa y la dice, será condenado a la cruz.
Antes o después, irremediablemente.
Y sobre el podrán caer duros castigos.
La venganza o, el peor de todos, el ostracismo.
Solo por decir su verdad que es de muchos otros.
Pero que ellos jamás dirán.
Resabios porfiados de pueblo chico.
Y de hombres pequeños.

domingo, 10 de abril de 2016

EL ULTIMO GOLPE MILITAR: CAUSAS Y CONSECUENCIAS

Por Marcos Novaro

Es un hecho indiscutido que el golpe de 1976 fue, igual que todos los precedentes, muy poco resistido por los civiles. La mayoría de ellos se había resignado a él desde tiempo antes. Y muchos, a izquierda y derecha, por razones opuestas pero complementarias, hicieron más que eso: le dieron una entusiasta bienvenida, esperando que la ordalía de violencia que le seguiría resolviera los problemas que se arrastraban desde hacía décadas, y que los golpes anteriores no habían resuelto: el conflicto permanente entre república y populismo, las pujas distributivas y el manejo faccioso del estado que volvían crónicamente inestable la vida económica, la tendencia de los actores a desconocer la legitimidad de sus antagonistas.
Ya entonces se pensó que él debía ser el golpe del final, el último: allí donde los anteriores habían fallado aplicaría remedios el doble de drásticos. Pero si finalmente lo fue no se debió a que nada de eso funcionara, claro, sino a que condujo al poder militar a autodestruirse. Y a los demás a convencerse de que nunca más debían considerarlo una solución.
Sin embargo, y llamativamente, los problemas recién listados siguen siendo en gran medida los mismos que nos agobian. ¿No aprendimos nada más que el antimilitarismo del fracaso de nuestros militares? Peor aun: pareciera que considerarlo el “fracaso de ellos” nos libró alegremente de la posibilidad de aprender ninguna otra cosa.
No es casual que nos topemos con objeciones y obstáculos al tratar de encarar este asunto. Primero, porque cualquier argumento que no se enfoque en los militares es objetado como una aviesa relativización de sus responsabilidades. Segundo, porque cuando se acepta considerar el papel de otros actores es sólo como “partícipes de los designios demoníacos” de aquellos, y ajenos al noble sentir de las mayorías. Y tercero y tal vez lo más importante porque se tiende a creer que si buscamos explicar las causas del golpe del `76 y sus violentas secuelas, más allá de las motivaciones de sus perpetradores, corremos el riesgo de dificultar un juicio lapidario hacia ellos.
Para empezar, explicar no es justificar. Si alguien comete un acto aberrante es responsable de él aunque lo haya realizado en circunstancias por las que ese acto pudo parecer, tanto a él como a otros, “normal” o “justificado”. El golpe de 1976 fue “un golpe más” para generaciones de argentinos que habían vivido varios otros en los años previos; del mismo modo que las muertes violentas que le siguieron parecieron a muchos aceptables en parte debido a la multitud de muertes que las habían precedido; pero explicar ambas circunstancias e incluirlas en una lista de causas no quita ni un ápice de responsabilidad a los perpetradores; sirve sí en cambio para ayudar a entender cómo fue que ellos y muchos de sus coetáneos llegaron a tal extremo desprecio por la vida y la vigencia del derecho.
También es cierto que los actos varían en cuanto a su “responsabilidad histórica”: en algunos pesan más los efectos que las causas, y en otros sucede lo contrario; y del golpe de 1976 sería razonable pensar lo primero. Pero ese juicio depende siempre de estimaciones contrafácticas difíciles de argumentar y demostrar: ¿cuánto mejor hubiera salido todo si ese hecho no se producía?
Por caso: es más o menos convincente la idea de que “si el golpe no tenía lugar”, “la política civil podía haber detenido la espiral de violencia”. No tenía muchas chances, pero tenía algunas, y eso es mejor que nada. Aunque también habría que reconocer entonces la chance que existía de que el escenario se agravara por otras vías: ¿no era factible acaso que se pasara a una guerra civil abierta y desatada?, ¿cómo calcular los muertos de esa eventualidad? Se suele decir que esta posibilidad no existía porque la guerrilla estaba política y militarmente derrotada a fines de 1975. Lo que es cierto. Pero lamentablemente también lo es que existía mucha gente voluntariosamente inclinada a ignorar ese hecho. Y a actuar en consecuencia. El cálculo de Mario Firmenich, “perderemos varios miles de combatientes, pero los remplazaremos sin problemas”, no era del todo errado. Así que en ese momento era difícil saber. ¿Lo es todavía hoy?
El relato hasta hace poco gubernamental, y que salvo que se haga algo para remediarlo seguirá siendo el oficial en buena parte de nuestro sistema educativo y para amplios sectores de la sociedad, ignora estas complejidades y postula que ese día habría tenido inicio el terrorismo de estado. Él golpe habría sido solo “causa de”, para nada “consecuencia”. Salvo en lo que respecta a considerarlo consecuencia de una voluntad malévola a su vez incausada, manifestación de un único y real demonio: un fantasmal plan “oligárquico-castrense-derechista-imperialista” orientado a destruir la democracia argentina y liquidar los sueños de justicia de una generación de jóvenes maravillosos y sus sufridos contemporáneos.
Lo sucedido ese 24 de marzo y lo que siguió merece una explicación mejor. Que, para empezar, se atenga más fielmente a los hechos de sangre que tanto repudio generan: por caso, al millar de desapariciones previas al golpe, y a los cientos de muertes provocadas tanto por escuadrones paraestatales como por guerrillas revolucionarias en años anteriores; en una escalada de violencia que convenció a la enorme mayoría de los argentinos, como dijimos al comienzo, de que habían llegado al fondo del infierno, no podían estar peor que en ese otoño del ´76, y cualquier intervención que cambiara el estado de cosas, y un golpe militar era la posibilidad más a mano, iba entonces a ser para mejor.
Ilusión a la postre de nefastas consecuencias que ha sido utilizada por el relato oficial no para explicar el golpe como “consecuencia de”, sino para manipular aún más causas y efectos, ampliando el campo del “demonio golpista”: nos quiso convencer así de que merecerían condena todos los que con más o menos desesperación, o frustración o expectativa creyeron que el golpe era al menos una salida para un estado de cosas que les parecía insoportable. Y no tanto quienes contribuyeron a volverlo insoportable creyendo que así lograrían sus sueños, cualesquiera fueran. Como si fuera más imperdonable el error de juicio de una Mirtha Legrand que el de un Horacio Verbitsky. Como si mereciera una más dura condena moral, histórica y hasta judicial la actitud de empresarios aterrados por los secuestros, como Juan y Jorge Born, que las de los organizadores de esos secuestros, como Firmenich, o Paco Urondo, o Rodolfo Walsh.
¿Por qué esta visión sesgada y en muchos aspectos llanamente falaz de la historia del golpe del 76 funciona tan bien? Una primera explicación destaca el uso abusivo del estado como maquinaria de difusión de este relato: él ha sido inoculado durante 12 años con gran dispendio de recursos, a través de distintos canales con un mensaje simple y convergente, potenciando el efecto simplificador y reduccionista perseguido, así que no debería llamar la atención que se haya vuelto casi hegemónico.
También gravita el hecho de que la mirada estilizada de buenos y malos condimentada de una buena dosis de decadentismo achacado al intervencionismo militar sirve bien a las autocomplacientes conciencias de una gran variedad de actores de la política y la sociedad, que tampoco quieren saber nada de causas y consecuencias, prefieren justificar en románticas rebeldías y catástrofes del pasado un presente de otro modo más difícil de hacer pasar por bueno.
Así se entiende que los miembros de La Cámpora apelaran a una historia tachonada de heroicos sufrimientos, que aunque ellos no vivieron en carne propia pretendían “llevar en la sangre”, para velar y volver más digerible una actualidad hecha de abusos de poder, despropósitos de todo tipo o liso y llano latrocinio.
En tanto a mucho más amplios grupos sociales, en lo que resulta un fenómeno más preocupante tanto por lo extendido como por lo perdurable, esa misma memoria hecha en partes iguales de heroísmo y catástrofes, de cuyas consecuencias por tanto no tienen por qué hacerse responsables, les sirve para justificar, bajo una pátina de pretendidas rebeldía y conciencia histórica colectivas, inconfesables inclinaciones al conformismo y el ventajismo: “¿qué querés que haga?, a este país lo destruyeron los milicos, los oligarcas, el imperialismo yanqui, déjame vivir en paz de los pedazos”. Si quien lo dice luce una remera del Che y te hace la “v” con los dedos índice y mayor, mejor todavía. Nada más conveniente que pintar con la estética de la Victoria y los Sueños Compartidos lo que no es más que una ética de la derrota y la frustración dirigida a justificar el más crudo individualismo. Para todo eso está bueno evocar el golpe, lograr que la dictadura esté siempre presente en las mentes y los discursos, no está bueno explicarla.
Finalmente, otro motivo es la debilidad o franca ausencia de relatos alternativos. Ellos existieron, y en ciertos momentos llegaron a tener aceptación. Pero cayeron en desgracia junto a los proyectos políticos que los promovieran.
Tanto el alfonsinismo como el menemismo ofrecieron miradas más ricas sobre la dictadura que la de los K. Alfonsín, por sobre todo, porque desde un principio buscó desarmar la polarización que tan recurrentemente había contaminado la política nacional hasta entonces, para fortalecer la convivencia bajo reglas comunes. Esa más que la supuesta homologación de crímenes de estado con atentados guerrilleros fue la intención detrás de la orden de impugnar e investigar a los responsables de unos y otros. En lo que luego se degradó bajo el sayo de los “dos demonios”. Pero incluso Menem quien, aunque para justificar los indultos y enfocado más en el golpe del ´55 que en el del ´76, se esmeró en destacar que ellos habían tenido lugar cuando ya los civiles, en particular sus propios compañeros de partido, habían hecho hasta lo inimaginable para volver invivible el orden constitucional. A su manera, ambos compartieron la idea de que someter a crítica lo que el militarismo había causado a la vida política desde 1930 requería una visión más amplia sobre lo que los argentinos en general habíamos estado haciendo con ella, y en alguna medida seguíamos haciendo aunque el militarismo se volviera cosa del pasado.
A los argentinos nos cuesta aprender, es evidente. Y encima a veces logramos hasta desaprender. Es lo que ha sucedido con las memorias del ´76: logramos casi olvidar lo poco sensato que alguna vez llegamos a entender de nuestro pasado más problemático, y sólo nos queda de él un puñado de datos confusos, 9000 o 30000, lesa humanidad o “solo” violencia política, discusiones en las que se cultiva la sordera. Y un feriado. Un día de la memoria que hasta aquí es sólo un monumento a la desmemoria.
No volveremos a padecer nada semejante al ´76. Ese seguirá siendo el último golpe. Pero no porque hayamos aprendido las lecciones que él nos dejó.