"Escribid con amor, con corazón, lo que os alcance, lo que os antoje. Que eso será bueno en el fondo, aunque la forma sea incorrecta; será apasionado, aunque a veces sea inexacto; agradará al lector, aunque rabie Garcilaso; no se parecerá a lo de nadie; pero; bueno o malo, será vuestro, nadie os lo disputará; entonces habrá prosa, habrá poesía, habrá defectos, habrá belleza." DOMINGO F. SARMIENTO



lunes, 6 de agosto de 2012

TORNA A SORRENTO

Por Jorge Alberto Garrappa



Mi periplo italiano me llevo hasta Sorrento. Una pequeña ciudad de la Región Campania, de unos 15.000 habitantes.
Este se ha transformado en un destino turístico inevitable para quienes se encuentran en Napoli y pretenden disfrutar la Costiera Amalfitana.
Desde la ciudad Partenopea se puede llegar fácilmente a Sorrento tomando la Circumvesuviana. Línea férrea provincial -entre Napoli y Sorrento- que pasa por Oplonti y Pompeya, entre otras localidades muy requeridas.
Lo podríamos haber hecho a través del Ferry, via mar. Igualmente yo prefiero el tren.
La vista del golfo de Napoli y del Vesubio, que se tiene desde Sorrento, es fantástica. Irrepetible.
Una estrecha carretera también conecta Sorrento con Amalfi, serpenteando por los acantilados que bordean esa parte del Mediterráneo. El Mar Tirreno.
Los acantilados y farallones de Sorrento son tan impresionantes como los limones que se cultivan en esa zona.
En sus hoteles de lujo se han alojado actores, actrices y tenores de nota como Enrico Caruso y  Luciano Pavarotti.
Precisamente, Sorrento, no es solo famosa por los limones, el “lemoncello” o el licor “Strega”.
Lo es, principalmente, por aquella maravillosa canción que ha quedado grabada en la memoria de varias generaciones: Torna a Surriento.
Canción compuesta con motivo de la visita del Primer Ministro del Reino de Italia, Giuseppe Zanardelli, el 15 septiembre 1902.
Entonces, el pueblito no tenia cloacas, oficina postal, ni calles interconectadas y Zanardelli se hospedo en un hotel, propiedad del baron Guglielmo Tramontano, alcalde de la ciudad.
En ese mismo hotel, los artistas Giambattista y Ernesto De Curtis, trabajaban en la pintura de  frescos y decidieron componer una canción para “honrar” al ilustre visitante.
Ernesto De Curtis recuperó una vieja melodía compuesta años atrás y, su hermano, escribió -en el momento- el texto Torna a Surriento.
Posteriormente, con algunas pequeñas modificaciones, la canción fue presentada en el Festival de Piedigrotta de 1905.
Desde ese momento comenzó el éxito de esta columna sonora, convertida en una de las canciones napolitanas más famosas del mundo, junto a “O sole mio”.
A muchos, la letra escrita por De Curtis, parecía una canción de amor. En realidad era una canción de reclamo, contestataria, ocasional. Dirigida al corazón del funcionario público que, frecuentemente, antepone los fines electorales al cumplimiento de su deber cívico.
Inteligentemente, Giambattista, elige llegar a lo más profundo del corazón del Premier Zanardelli.
Y vaya que lo logro. Repasemos la letra de la canción.

(Vide 'o mare quant'è bello! Spira tantu sentimento. Comme tu a chi tiene mente Ca scetato 'o faje sunnà.)
Ves el mar cuanto es bello, inspira tanto sentimiento,  a quien lo mira, aun despierto hace soñar…

(Guarda, gua' chistu ciardino; Siente, sie' sti sciure arance. Nu prufumo accussì fino Dinto 'o core se ne va...)
Mira mira este jardín, siente siente perfume a naranjas, perfume tan delicado, llega dentro el corazon

(E tu dice "I' parto, addio!" T'alluntane da stu core… Da la terra da l'ammore...Tiene 'o core 'e nun turnà )
Y tú dices “Yo parto, adiós”, te alejas de este corazón, a la tierra del amor, tienes el coraje de no volver?

(Ma nun me lassà Nun darme stu turmiento! Torna a Surriento, Famme campà! )
Pero no me dejes, no me des este tormento, vuelve a Sorrento, déjame vivir!

(Vide 'o mare de Surriento, Che tesoro tene 'nfunno: Chi ha girato tutto 'o munno Nun l'ha visto comm'a ccà. )
Ves el mar de Sorrento, que tesoros tiene en el fondo,  quien ha viajado por todo el mundo, no lo ha visto como acá

(Guarda attuorno sti sserene, Ca te guardano 'ncantate E te vonno tantu bene… Te vulessero vasà. )
Mira en torno estas Sirenas,  que te miran encantadas, y te quieren tanto tanto…, te quisieran ya besar!

De mas esta decir que Zanardelli, sensiblemente tocado por esta hermosa canción, a su regreso tramito rápidamente los fondos necesarios para enviar a Sorrento. La muerte lo sorprendió sin poder ver los frutos de esa gestión.
Y a quien llegue hasta Sorrento alguna vez le digo, con Giambattista De Curtis, “Yo parto, adiós”; te alejas de este corazón; a la tierra del amor; tienes el coraje de no volver?